lunes, 25 de octubre de 2010

PERSPECTIVAS Y CONCEPTOS EN EL ESTUDIO DE LA ESTRATIFICACIÓN SOCIAL

El sistema de estratificación social determina la vida de las personas, sus oportunidades para mejorar, su salud mental, su esperanza de vida y muchas otras cosas. La gente en general es poco consciente de las fuerzas sociales sistemáticas que estructuran y dividen la sociedad en función de la riqueza.

El objeto de estudio de la sociología, y por tanto de la estratificación social, tiene que ver con las propiedades de grupos, las estructuras sociales y las fuerzas sociales.

En todas las sociedades conocidas se presentan diferencias más o menos acusadas de riqueza material, poder y prestigio entre sus miembros. La desigualdad social es un fenómeno universal propio de todas las sociedades humanas; a la vez la defensa de la igualdad es uno de los más poderosos fundamentos normativos de las sociedades modernas.

En cualquier estudio sobre la estratificación social hay que plantearse diversas cuestiones:
  1. ¿Por qué existen ricos y pobres? En EEUU suele considerarse que la riqueza viene debido a los talentos superiores y a la motivación. El pobre no tiene ni talento ni motivación. La pregunta clave es cómo se desarrolla el talento o cuál es su procedencia.
  2. ¿Cómo influyen los antecedentes de clase en lo que las personas llegan a ser o en el lugar que llegan a ocupar en el sistema social? ¿Influyen en las oportunidades de trabajo y mejor educación o además en la inteligencia y la autoestima? Los antecedentes familiares de clase se usan para explicar las condiciones sociales de la delincuencia y la pobreza, así como algunos llegan a situarse en una posición acomodada. Es una explicación parcial.
  3. ¿Cuáles son las fuerzas políticas, económicas y sociales que permiten la desigualdad? ¿Es beneficiosa para el conjunto de la sociedad? ¿Beneficia en exceso a los más adinerados?
  4. ¿Por qué muchos pobres aceptan o toleran su posición? ¿Por qué se rebelan en raras ocasiones? (Los Ángeles, 1992)
  5. La desigualdad, ¿es similar en todos los países? ¿Tiende a aumentarse o a reducirse?
El estudio de la estratificación social debe responder a la pregunta de “¿quién consigue qué y por qué?”.

Definiciones y conceptos

Estratificación social y desigualdad

La diferenciación social se da cuando encontramos individuos con distintas cualidades individuales (sexo, fuerza, estatura) y con diferentes papeles sociales (tareas u ocupaciones). La división del trabajo producida por las sociedades tecnológicamente complejas aumenta la diferenciación social. Ésta no supone una ordenación jerárquica de roles o cualidades personales. La diferenciación social establece el escenario para la desigualdad y la estratificación social.

La desigualdad social es la condición por la cual las personas tienen un acceso desigual a los recursos, servicios y posiciones que la sociedad valora. La desigualdad se relaciona con las diferentes posiciones de la estructura social. La desigualdad existe en el acceso a posiciones diferentes en la sociedad, aunque la evaluación social o el prestigio aparecerán como una consecuencia, ya que las personas con posiciones preferentes en la sociedad son sumamente valoradas.

La estratificación social significa que la desigualdad se ha institucionalizado (sistema jerárquico en capas) y que existe un sistema de relaciones sociales que determina quién recibe qué y por qué. Otros sociólogos añaden la condición de desigualdades hereditarias.

Cuando la ubicación en una clase o estrato es hereditaria se denomina adscripción (las personas no controlan las cualidades que le llevan a una posición social). Cuando la ubicación se debe a cualidades que los individuos pueden controlar, se denomina logro. En la sociedad el lugar en los estratos se basa en una mezcla de adscripción y logro.

Divisiones de clase y movilidad social

La clase es un agrupamiento de individuos con posiciones similares y con semejantes intereses políticos y económicos dentro del sistema de estratificación. La polémica sobre el concepto de clase implica cuestiones como: 1) los criterios más importantes para distinguir clases; 2) el número de divisiones de clase que existen; 3) hasta qué punto los individuos han de reconocer estas divisiones para que sean significativas; y 4) si las divisiones de clase existen todavía en EEUU y otras sociedades industriales.

Las divisiones de clase se basan en tres criterios principales: la posición de la persona en la estructura ocupacional, la posición en las estructuras de autoridad (de cuántas personas recibe órdenes y a cuántas les da) y la posesión de propiedades que den beneficios (la estructura de la propiedad). Estos tres criterios tienden a entrelazarse produciendo divisiones de clase más o menos diferenciadas:
  • Clase alta = familias que poseen grandes propiedades y autoridad derivada de sus propiedades.
  • Clase corporativa = personas con una gran autoridad y poder en las grandes corporaciones o en el Estado, aunque no sean propietarios de estas corporaciones (altos ejecutivos). Los últimos indicios señalan que esta clase está aumentando mientras la alta se reduce.
  • Clase media = aquellos con pocas propiedades, pero posiciones medias y altas en lo que se refiere a ocupación. Se subdivide en clase media alta (médicos, abogados, directivos de empresas menores) y clase media baja (oficinistas, dependientes).
  • Clase trabajadora = personas con poca o ninguna propiedad, con posiciones medias o bajas en la ocupación y poca o ninguna autoridad.
  • Clase baja = individuos sin propiedad, a menudo en paro y sin autoridad (los pobres).
El término status debe analizarse en conjunción con el concepto de clase. Es una categoría basada en el prestigio y en el logro ocupacional.

Un sistema de clases se distingue de otros sistemas de estratificación debido a la mayor posibilidad de logro o de cambios en la ubicación de clase. Lo que existe en realidad es una mezcla de adscripción y logro. La movilidad social es el movimiento individual o de grupo en el sistema de clases. Este movimiento puede ser ascendente o descendente.

Muchos análisis tratan de medir la mezcla exacta de logro frente a los factores adscriptivos que determinan dónde acaban las personas en el sistema de clases. Este tipo de estudio se llama investigación sobre el logro de status. Las investigaciones sobre movilidad social indican que en EEUU ha habido una amplia movilidad, aunque la mayor parte de corto alcance. Además, desde los años 80 la movilidad social se ha reducido y los factores adscriptivos desempeñan un papel aún muy importante.

Estratificación social en el moderno sistema mundial

El cambio económico se relaciona con la relativa decadencia económica de EEUU en lo que se conoce como moderno sistema mundial. A partir de los años 70 y 80 la clase corporativa se implicó más en política intentando dar marcha a tras a la decadencia de los beneficios y mercados de EEUU en el mundo. La economía de Reagan contribuyó a la desigualdad de la renta y la riqueza que ya había comenzado debido a los cambios de la economía mundial.

Desde principios de los 80 Estados Unidos tenía ya el nivel de desigualdad de renta más alto entre los países industrializados, esta desigualdad no ha hecho más que crecer en los 80 y principios de los 90. Se han creado muchos empleos temporales, de media jornada y bajos salarios. La tasa de pobreza ha crecido significativamente. Al mismo tiempo también han crecido los empleos en los sectores técnicos, profesionales y directivos.

Ya no se trata simplemente de capitalismo contra comunismo, sino de la competencia entre diversas formas de organizaciones capitalistas en el mundo. Estas diferencias entre países capitalistas implican también distinciones en sus sistemas de estratificación social.

La desigualdad creada por el recorte de empleos y el aumento de trabajos temporales y de bajos salarios ha hecho a las empresas estadounidenses más competitivas frente a los salarios y educación más elevados en Alemania y Japón.

DIMENSIONES DE LA DESIGUALDAD

En EEUU encontramos con más frecuencia que en otras naciones industriales una mezcla de características del tercer mundo y el primer mundo. Los Estados Unidos están en un proceso de cambio, la pobreza y la desigualdad han vuelto a aumentar.

DESIGUALDAD DE LA RENTA Y LA RIQUEZA


Dos de los tipos más importantes de desigualdad son las desigualdades de la renta y la riqueza. Su importancia se debe a que son las que proporcionan otros bienes y servicios valorados aparte de los artículos que satisfacen las necesidades básicas. En EE.UU. la distribución de la renta es desigual, pero la de la riqueza es todavía más desigual.

Renta = dinero, salarios y pagos que se reciben periódicamente a cambio de una ocupación, o como rendimiento de una inversión.

Riqueza = propiedades, acciones, bonos o reservas. Es todo aquello que tiene valor económico y es susceptible de comprarse, almacenarse y venderse para obtener rendimientos económicos.

Desigualdad de la renta

Un aspecto importante del estudio de la estratificación social y la desigualdad, sobre todo en EEUU, es la desigualdad por raza y origen étnico.

La gran mayoría de la gente tiene que depender de algún tipo de trabajo para ganarse su renta, siendo la estructura ocupacional un factor de primordial importancia en la creación de una distribución desigual de la renta. Parte de la desigualdad de renta entre hombres y mujeres se debe a la discriminación por sexo, pero este tipo de discriminación funciona en la estructura ocupacional de varias maneras diferentes.

El grado real de desigualdad de la renta por ocupación está gravemente infraestimado ya que dentro de cada categoría ocupacional, mucha gente gana mucho más y mucho menos de lo que indica la mediana.

Tendencias de la desigualdad de la renta en los EEUU

La desigualdad de la renta ha aumentado de forma rápida y significativa entre 1980 y 1992 porque los más ricos se han hecho aún más ricos y los más pobres aún más pobres. La renta real de la mayoría de los estadounidenses ha venido disminuyendo desde los años 70, lo que significa una reducción de la clase media en EEUU aumentando el número de ricos y de pobres. El panorama para las minorías es aún más grave, los pobres tanto negros como hispanos se han empobrecido mucho más que los blancos pobres.

Las razones del aumento de esta desigualdad en los años 80 pueden dividirse en dos grandes categorías:
  • Medidas políticas: políticas tributarias (bajada de impuestos para los ricos y subida para los pobres) y recortes de transferencias (programas asistenciales para los pobres).
  • Cambios económicos: disminución de los empleos de remuneración media y aumento de empleos de alta y baja remuneración.
Desigualdad de la renta comparada

Durante los años 60 EEUU se situaba en una situación intermedia en lo que se refiere a desigualdad de la renta cuando se comparaba con otras naciones industriales. Los datos más recientes indican que se han producido importantes cambios, el aumento de la desigualdad de la renta en Estados Unidos le ha llevado a liderar ese índice entre los países industrializados. Por el contrario, Japón tiene el índice más bajo de desigualdad mientras España se sitúa en una zona intermedia.

El sueldo medio de los trabajadores estadounidenses sólo supera al de los británicos mientras que los altos directivos norteamericanos tienen salarios muy superiores a sus colegas del resto de naciones industriales. Japón y Alemania muestran la tendencia contraria: sus trabajadores son de los mejor pagados del mundo, mientras que sus directivos son los peor pagados. Así, la fractura entre rentas es menor en Japón y Alemania, pero mucho mayor en EEUU.

Desigualdad de la riqueza

Si la desigualdad de la renta en Estados Unidos es importante, la desigualdad de la riqueza lo es más aún. La mayoría de la gente usa sus ingresos para satisfacer las necesidades cotidianas; sin embargo, una riqueza abundante suele proporcionar renta, poder e independencia. Se puede transferir de generación en generación con mayor facilidad que la renta, hecho que produce una mayor herencia de posición y de oportunidades en el sistema de estratificación. Además, en 1982 Reagan aprobó una ley tributaria que desgravaba considerablemente la herencia.

En 1983, el 20% más rico de la población tenía el 43% de la renta y el 79% de la riqueza familiar. En otro estudio de 1989 se señaló que el 10% más rico poseía el 41% del dinero en cuentas corrientes, el 72% de las acciones de grandes empresas, el 50% de las propiedades físicas y el 78% de las empresas. El número de multimillonarios se duplicó entre 1986 y 1988. Según Fortune, en 1993 de las 101 personas más ricas del mundo, 26 eran estadounidenses.

Riqueza media neta (1991)
  • Familia blanca 44.408 $
  • Familia hispana 5.345 $
  • Familia negra 4.604 $
En los últimos años se ha experimentado una tendencia ascendente de la desigualdad de la riqueza, especialmente desde 1983. La propiedad de las acciones de las grandes empresas es muy importante porque puede proporcionar gran poder económico, incluso más que la propiedad inmobiliaria.

Tendencias históricas de la desigualdad de la riqueza

Como en el caso de la desigualdad de la renta, las tendencias históricas de la desigualdad de la riqueza en los Estados Unidos son importantes. La proporción de riqueza del 1% más rico de población disminuyó lentamente entre 1945 y 1972 para aumentar rápidamente en los años 80.
Año Porcentaje de riqueza del 1% más rico
1929 36,3
1939 30,6
1945 23,3
1958 23,8
1972 20,7
1989 38,3

DESIGUALDAD EN LOS ARTÍCULOS DE PRIMERA NECESIDAD

Dado el grado de desigualdad de la renta y la riqueza, parece obvio que debe haber otros bienes materiales desigualmente distribuidos. Una desigualdad de la renta no siempre es un indicador preciso del modo en que se distribuyen los productos básicos (comida, vivienda, salud) porque pueden existir subsidios estatales para satisfacer las necesidades básicas y deben tenerse en cuenta el coste relativo de los artículos de primera necesidad.

EEUU es la única nación industrializada que carece de un programa para garantizar ingresos básicos para las familias pobres y de una seguridad social global a escala nacional que satisfaga las necesidades médicas de todas las familias. Cuando las familias reciben ayuda pública para cubrir sus necesidades básicas, la cantidad de dinero que reciben es muy insuficiente. Además, esa cantidad de ayuda pública a los individuos disminuyó más del 40% entre 1970 y 1992.

Aunque la distribución de la renta sea muy desigual, la cobertura de las necesidades primarias podría ser menos desigual si el coste de estos productos básicos es relativamente bajo. En ese caso, la desigualdad afectaría a los lujos y los ahorros. Aunque eso era lo que tradicionalmente ocurría, las cosas están cambiando. Entre 1970 y 1976 el coste de los productos básicos aumentó un 44% más deprisa que el coste de los productos no básicos. Lo que significa que el coste de los productos básicos seguía fuera del alcance de los pobres y las clases bajas de esta sociedad reduciendo aún más su nivel de vida.

DESIGUALDADES DE SALUD

La asistencia médica y las condiciones que promueven la mejora de la salud también están desigualmente repartidas. La asistencia médica es escasa y se puede distribuir por medio de precios: los que pueden pagarla la obtienen, y los que no pasan sin ella. También puede basarse en algún principio de necesidad: los que más la necesitan son los primeros que la obtienen. En EEUU la distribución de la asistencia médica se basa más en la capacidad económica que en la necesidad.

Pese a diversos intentos de legislar para establecer un sistema sanitario que distribuya la asistencia sobre la necesidad, los resultados han sido más que discretos. El 20% de los estadounidenses carecen de cobertura sanitaria, ni pertenecen a una sociedad médica privada ni están acogidos al Medicare para los ancianos o al Medicaid para los muy pobres. Las sociedades médicas privadas son cada vez más caras y los empleos con sueldos más bajos. A la vez, muchas personas no son lo suficientemente pobres para acogerse al Medicaid, programa recortado por la Administración Reagan y que afectó sobremanera a las familias pobres con trabajo.

Existen enormes diferencias en las tasas de mortalidad de la gente que admitían los diferentes hospitales (públicos o privados) para las mismas enfermedades o lesiones. EEUU sigue siendo la única nación industrial importante sin un sistema sanitario global público.

Una segunda razón de la distribución desigual de la salud reside en que los ingresos bajos equivalen normalmente a una nutrición inadecuada, unas condiciones de vida menos saludables, un entorno laboral insano y un menor conocimiento de cómo mantener la buena salud.

A pesar de tener los mejores profesionales y la tecnología médica más avanzada del mundo, EEUU tiene una tasa de mortalidad infantil relativamente alta en comparación con las naciones industrializadas, tasa que se agrava cuanto más bajos son los ingresos. La principal razón de la mala posición puede ser que la distribución de su asistencia médica se basa más en la capacidad económica que en la necesidad.

Existe además una relación muy estrecha entre las tasas de mortalidad y la clase y la renta. También la mortalidad de los diferentes grupos étnicos, a iguales ingresos, es superior.

RESULTADOS POLÍTICOS DESIGUALES

Son los resultados de procesos políticos que favorecen a unos intereses de clase antes que a otros. En el análisis de las desigualdades políticas descubrimos que los que están en la parte alta del sistema de estratificación reciben más servicios o productos generales de las agencias públicas. A pesar del erróneo concepto que se tiene del estado del bienestar, los pobres no son los que reciben la mayor parte de las ayudas públicas; además, las ayudas que reciben los pobres son las primeras que tienden a recortarse en períodos de austeridad.

A efectos de la desigualdad, el Estado puede convertirse en una institución redistributiva: recaudar de unos y redistribuir a otros. Todas las clases intentan recibir más de lo que dan.

Impuestos

Uno de los tipos más importantes de desigualdad política atañe a las políticas tributarias. La democracia e igualdad de oportunidades en el Estado del bienestar suele implicar que los que tienen más pagarán más impuestos (impuestos progresivos). En realidad esta filosofía suele invertirse.

En Estados Unidos, la recaudación sobre el impuesto sobre la renta y las cotizaciones sociales han estado aumentando desde la década de los 60 a la vez que se reducía el impuesto de sociedades. Otra forma de tributación son los impuestos sobre las ventas, que son regresivos porque los menos ricos pagan un porcentaje más alto de sus ingresos que los más acomodados. Un estudio de los efectos de los impuestos sobre la distribución de la renta reveló que la totalidad de los impuestos aumentaba el nivel de desigualdad impositiva.

La Administración Reagan redujo los tipos impositivos a los más acaudalados pero aumentaron las cotizaciones a la Seguridad Social. Se dijo que el cambio de legislación beneficiaría a los pobres, porque los beneficios de los ricos «repercutirían gota a gota» en la creación de empleos: el resultado ha sido que la desigualdad de la renta aumentó y bajaron los salarios reales durante los 80.

La reforma de Reagan comportó una bajada del tipo impositivo «posible» para ingresos superiores del 60% al 50%; tipo «posible» porque los ricos raramente pagan esa cantidad debido a la evasión de impuestos, y el tipo impositivo real suele ser del 30%. El efecto real se ha notado en el aumento de dinero ahorrado por los más ricos (si Reagan no hubiera cambiado las leyes tributarias, el 1% más rico hubiera pagado 70.000 millones de dólares más en impuestos en 1993, dinero más que suficiente para financiar los programas para los más pobres, vales de comida, ayudas para alojamiento, etc. y hubiera sobrado dinero).

Servicios públicos

Cuando se habla de servicios públicos viene a la mente la asistencia a los más pobres. Esta imagen es engañosa. El gobierno federal destina subvenciones a muchos sectores económicos, como la agricultura y la I+D, que benefician directamente a las corporaciones, ofrece protección arancelaria a numerosas industrias, realiza servicios directos que podrían realizar las industrias, etc.

En 1994, la Seguridad Social tuvo un presupuesto de 320.000 millones de dólares, de los cuales 55.000 fueron transferencias en metálico a pobres, discapacitados o ancianos necesitados de asistencia. Por otro lado, el ejército tuvo 279.000 millones, los programas de transporte 37.500, la I+D 17.200, etc. Existe una ingente cantidad de programas y servicios que se destinan a los no pobres.

Se afirma que estos servicios públicos ayudan también a la clase trabajadora y a los pobres con la creación de empleos. ¿A quiénes ayuda más? Si los ricos y las clases corporativas tienen más recursos para influir en las políticas del gobierno, será que con toda probabilidad beneficia más a sus propios intereses.

DIMENSIONES DE LA DESIGUALDAD: CONCLUSIÓN

Hay más desigualdades: el logro educativo está relacionado con las divisiones del sistema de estratificación, pues es un resultado de ese sistema y un medio para mantenerlo. También existen diferencias sobre las desigualdades de poder y autoridad.

Cualquier bien material, condición o servicio que la gente tienda a valorar, puede estar desigualmente distribuido mediante un sistema de estratificación (la vida misma; los que se sitúan en la parte baja del sistema tienden a padecer en mayor medida delitos violentos).

El sistema de estratificación también distribuye desigualmente el status, la autoestima y la deferencia social. El poder y la riqueza material suelen proporcionar status o prestigio, pero no al contrario.

Las divisiones de status son muy importantes para comprender cómo se mantiene la estratificación social, los individuos de una clase determinada suelen establecer fronteras de status (basadas en los estilos de vida) que excluyen a las clases inferiores para proteger sus privilegios. Estas divisiones de status pueden generar diferentes grados de autoestima y la legitimidad del sistema.

EL SISTEMA DE ESTRATIFICACIÓN MUNDIAL

Es importante que Japón y otros países asiáticos se están convirtiendo en potencias económicas, sobre todo por cómo lo están consiguiendo. Las tres naciones industriales más grandes a finales del siglo XX, los EE.UU., Japón y Alemania, tienen formas muy diferentes de lo que solíamos entender por capitalismo democrático.

Japón tiene élites más influyentes y homogéneas que ningún otro país, y en muchos sentidos tiene menos democracia que las naciones industriales occidentales. Hay una economía planificada organizada por burócratas del gobierno y una élite corporativa unida en poderosos grupos monopolistas, sin la propiedad familiar privada de los medios de producción que supuestamente es característica del capitalismo.

Alemania es quizá aun más diferente en comparación con los EE.UU. Desde la 2ª G.M. Alemania tiene un derecho laboral desarrollado con poderosos consejos de trabajadores en todas las empresas y sindicatos muy fuertes. Todo ello proporciona influencia a los trabajadores alemanes en la dirección y funcionamiento de las empresas, así como en la dirección de la economía en general. La mayoría de los capitalistas estadounidenses nos diría que esta situación no puede crear una economía competitiva poderosa, pero Alemania se reconstruyó con estas leyes laborales y sus poderosos sindicatos hasta llegar a convertirse en la tercera gran potencia económica después de Japón y los EE.UU.

Los EE.UU. son un país capitalista muy peculiar: presentan mucha menos implicación gubernamental en la economía que Japón y Europa, pero hay mucha más propiedad privada de acciones corporativas. En Japón y sobre todo en Europa, los gobiernos poseen grandes % de las corporaciones. En comparación con Europa y Japón las leyes laborales son muy limitadas y los sindicatos sumamente débiles. Los EE.UU. presentan el mayor grado de desigualdad de la renta entre las naciones industriales, mientras los grados de desigualdad de Japón y Alemania figuran entre los más bajos del mundo.

Entre los cambios que presenta el «nuevo orden mundial» algunos serán beneficiosos a la larga para los humanos, p.e. las grandes guerras mundiales del tipo de las del siglo XX han quedado obsoletas. Las dos guerras mundiales las provocaron naciones que querían quedarse con tierra y recursos de otros países: Japón, Alemania e Italia creyeron que tenían que hacerse con tierra y recursos de otras regiones del mundo ya controladas por otras potencias coloniales anteriores. Los EE.UU. no tuvieron necesidad de tomar recursos de potencias coloniales anteriores porque podían tomar tierra y recursos de los indios americanos. En una economía mundial de la información y la alta tecnología, las guerras por la tierra y las materias primas, al menos para las naciones económicamente más avanzadas, ya no tienen sentido.

Es probable que se intensifique la competencia económica a través de guerras comerciales a gran escala. El conocimiento tecnológico, su aplicación y las formas más eficientes de organización socio-política-económica han adquirido la importancia que antes tenían los tanques. Los sistemas de estratificación social son un aspecto central de estas formas diferentes de organización social.

Con seguridad habrá guerras en el futuro del moderno sistema mundial; probablemente relacionadas con el hambre y el grado cada vez mayor de desigualdad en el mundo (el 20% más rico del mundo posee el 85% de la riqueza - el 20% más rico recibe 150 veces la renta del 20% más pobre). Los ricos son más ricos y los pobres más pobres, no sólo en EE.UU., sino también a escala mundial.

Moderno sistema mundial = sistema de poder y de roles económicos desiguales entre naciones, similar a un sistema de estratificación internacional, que se viene desarrollando desde el siglo XVI.

CARACTERÍSTICAS DEL SISTEMA DE ESTRATIFICACIÓN MUNDIAL

No sería hasta después de mediados del siglo XX cuando comenzó a surgir abundante literatura sobre lo que conocemos como el sistema de estratificación mundial.

La naturaleza básica del sistema de estratificación mundial comienza con la división internacional del trabajo. A diferencia de la visión tradicional de que los sistemas económicos se corresponden con fronteras nacionales o políticas, una división económica del trabajo atraviesa estas fronteras y agrupa a todos los territorios nacionales dentro de un sistema económico.

El punto clave es que, una vez que reconocemos que existen relaciones de propiedad capitalista y una división ocupacional del trabajo más allá de las fronteras nacionales, también reconocemos que existe un sistema de estratificación mundial. La unidad de análisis principal ha pasado de ser las clases dentro de las naciones, a las naciones que son como las clases.

Las tres principales posiciones de clase en el sistema de estratificación mundial:
  • Las naciones centrales son semejantes a las clases altas, están económicamente muy diversificadas, son ricas y poderosas (económica y militarmente). Están altamente industrializadas y especializadas en la información, las finanzas y las industrias de servicios, y producen para la exportación bienes manufacturados más que materias primas. También presentan una estructura ocupacional más compleja y menos desigualdad de la renta en comparación con las demás naciones (a excepción de los EE.UU.). Tienen instituciones públicas relativamente más complejas y sólidas, que contribuyen a la dirección de los asuntos ecónomicos interiores y exteriores. Poseen muchos medios para influir en las naciones no centrales, y son relativamente independientes del control exterior; p.e. EE.UU. Alemania y Japón.
  • Las naciones periféricas se asemejan a la clase trabajadora o baja, son las que están económicamente menos diversificadas. Suelen depender de un tipo de actividad económica, p.e. extraer y exportar materias primas a las naciones centrales. Son relativamente pobres desde el punto de vista económico, tienen menor división del trabajo y un nivel alto de desigualdad de la renta. Normalmente existe en ellas un gran abismo entre las élites acaudaladas y las masas de gente pobres. Estas naciones tienen instituciones públicas relativamente débiles y están fuertemente influidas por las naciones extranjeras (tanto económica como militarmente); p.e. Chad, Marruecos.
  • Las naciones semiperíféricas son las que se ubican en una posición intermedia entre el centro y la periferia, como la clase media. Estas son naciones encaminadas hacia la industrialización y una economía diversificada. Mientras son más débiles que las sociedades centrales, están intentando superar su debilidad y no están tan sometidas a la manipulación exterior como las sociedades periféricas; p.e. México, India.

Merece la pena hacer hincapié en que el sistema de estratificación mundial es un tipo de sistema de clases basado en la relación de una nación con las fuerzas mundiales de producción.

La posición de clase en el sistema mundial se define con respecto a:
  1. el concepto de clase de Marx (propiedad frente a no propiedad de los medios de producción); y
  2. el concepto de clase de Weber que, además de la propiedad, acentúa las relaciones de intercambio económico y el nivel de cualificación ocupacional en el proceso de producción.
Las naciones centrales (a través de sus corporaciones más importantes) poseen y controlan los medios de producción del mundo y realizan las tareas de producción de alto nivel (ordenadores, aviones). Las naciones periféricas poseen una porción muy pequeña de los medios de producción del mundo y proporcionan el trabajo menos cualificado. Las materias primas (que se exportan a las naciones centrales para procesarlas como productos acabados). Y las naciones semiperiféricas están en una posición mixta o intermedia en el sistema de producción mundial.

Al igual que un sistema de clases dentro de una nación, las posiciones de clase en relación con el sistema económico mundial generan una distribución desigual de las recompensas o recursos. Las naciones centrales reciben la mayor porción del excedente de producción, mientras las periféricas reciben la menor. Las naciones centrales suelen comprar a bajo precio materias primas y otros productos a las naciones periféricas, mientras les exigen precios altos por sus exportaciones.

Chirot enumera los beneficios más importantes que obtienen las sociedades centrales de su dominación sobre la periferia:
  1. el acceso a una gran cantidad de materias primas;
  2. fuerza de trabajo barata;
  3. enormes ganancias procedentes de inversiones directas de capital;
  4. un mercado para la exportación; y
  5. trabajo profesional cualificado debido a la emigración de personas desde las naciones periféricas a las centrales.
Podría parecer (como mantiene la ideología de las naciones centrales) que las naciones periféricas se benefician de esta relación, p.e. obtienen un mercado para sus materias primas, fábricas construidas (y poseídas) por las multinacionales, que proporcionan trabajo a su pueblo. Aunque es posible que las naciones periféricas obtengan ciertos beneficios, la influencia general de la dominación central suele perjudicar el bienestar económico y político de los pueblos de las naciones periféricas, sobre todo a largo plazo (hay diferencias entre las naciones periféricas, en especial entre las asiáticas y las sudamericanas y africanas).

DESARROLLO DEL MODERNO SISTEMA MUNDIAL

Según Wallerstein en la historia sólo han existido dos tipos de sistemas mundiales: el imperio mundial (p.e. Imperio Romano, de Alejandro Magno) y el actual sistema económico mundial.

La principal diferencia entre un imperio mundial y una economía mundial es que el objetivo principal del primero es la dominación política y la económica. En cambio, las élites centrales del moderno sistema mundial son élites económicas, preocupadas por los beneficios económicos. En el moderno sistema mundial, un país sometido no suele estar totalmente controlado por las élites centrales, ni ocupado por un ejército extranjero, ni es obligado a pagar impuestos al país dominante. Todo esto es bastante ineficaz en términos del objetivo que persiguen las élites centrales, que es obtener beneficios.

España y Portugal perdieron pronto su liderazgo ante Inglaterra, los Países Bajos y Francia. Eso sucedió porque era demasiado caro dominar política y militarmente un elevado número de países del mundo. En suma, España y Portugal se expandieron en exceso y perdieron su posición de poder en el moderno sistema mundial.

Esto no significa que algunos países centrales del moderno sistema mundial de hoy en día no intenten ejercer un poderoso dominio sobre las naciones periféricas y controlarlas como si fueran sus colonias. Entre el control que un país dominante intenta ejercer en un imperio mundial y en el moderno sistema mundial, la diferencia es cuestión de grado.

Boswell descubrió que cuando se expande la economía mundial y las naciones centrales experimentan prosperidad económica existe menos colonización, e.d. las naciones centrales no intentan ejercer mucho control sobre „sus naciones periféricas„. Pero durante períodos de recesión económica estas naciones centrales suelen intentar ejercer un mayor control colonial, para evitar que otras naciones centrales tengan relaciones económicas con sus «naciones periféricas».

Una breve historia del conflicto y de la hegemonía en el centro

Dado que no todas las naciones centrales son iguales en riqueza y poder, surgen conflictos entre ellas, sobre todo con respecto a sus diferentes pretensiones de hegemonía en las zonas periféricas del mundo.

Desde que nació el moderno sistema mundial siempre ha existido una serie de naciones centrales que compiten entre ellas por la dominación económica, la hegemonía sobre las naciones periféricas y el acceso a los recursos mundiales. A veces el conflicto es más abierto y letal con alianzas entre ellas; otras veces una nación central alcanza, aunque no por mucho tiempo, una clara dominación económica sobre otras naciones centrales.

Wallerstein considera que una nación central domina a las demás cuando tiene durante mucho tiempo un liderazgo simultáneo en las tres siguientes dimensiones económicas:
  1. La dominación en la productividad: la nación que domina la productividad produce productos de alta calidad y a bajo precio en comparación con otras naciones.
  2. La dominación en el mercado: la balanza comercial se inclina hacia la nación dominante, porque hay más naciones que compran sus productos, que los que ésta compra de aquéllas.
  3. La dominación financiera: con una balanza comercial favorable llega más dinero a la nación del que sale de ella. Los banqueros de la nación dominante suelen convertirse en banqueros del mundo con un mayor control de los recursos financieros mundiales.
Cuando una nación alcanza estas tres formas de dominación económica, es muy probable, que consiga también dominación militar. Con una sólida base económica y con intereses ligados a un status quo mundial que merece la pena mantener, las naciones centrales dominantes suelen construir un ejército poderoso, aunque debemos resaltar que ningún país ha podido utilizar la fuerza militar como medio para obtener dominación económica en el mundo actual. Todas las naciones centrales lograron la dominación económica con niveles relativamente bajos de gasto en defensa en su ascenso hacia la cima, y perdieron capacidad de dominación económica con su posterior expansión militar.

Según Wallerstein desde que comenzara a existir el moderno sistema mundial en los siglos XV y XVI ha habido sólo tres períodos breves en los que una nación central llegó a la cima, y cada período duró menos de 100 años:

I. Holanda en el siglo XVII - España y Portugal intentaron alcanzar esta posición dominante, pero fracasaron al expandirse en exceso con demasiados compromisos militares y territorios coloniales. Los holandeses lograron esta dominación tras su revolución política que instauró un Estado modernizado que apoyaba a los capitalistas, un nuevo sistema financiero que algunos historiadores califican de «revolucionario», así como el desarrollo de nuevas tecnologías, sobre todo en la industria de la construcción de barcos. La industria naviera holandesa contribuyó a fomentar la dominación económica porque aumentó la exportación a otras naciones, y la flota holandesa proporcionó una ventaja en la carrera por las colonias. La dominación en la productividad también disminuyó con el aumento de su nivel de vida, lo que propició un aumento de los costes de producción, haciendo menos competitivos sus productos. Una vez perdida la dominación en el área de la productividad, pronto perdió la dominación en el área del comercio, y se erosionó también la dominación financiera.

II. Inglaterra y Francia, en vías de industrialización, copiaron los nuevos métodos de producción y banca de los holandeses y comenzaron a desafiar la dominación económica holandesa. Los banqueros holandeses descubrieron en estas naciones un potencial mayor para obtener ganancias y el flujo de las inversiones de capital se dirigió sobre todo a Inglaterra. Esta salida de capital dañó aún más la posición económica de los holandeses, si bien supuso un aumento de las ganancias para sus banqueros.

Los holandeses habían luchado a menudo contra los británicos, pero a principios del siglo XVIII se convirtieron en sus aliados. Fue la inversión holandesa en Inglaterra, lo que hizo que este país avanzara en las áreas de la productividad y el comercio, y fue el apoyo militar holandés lo que ayudó a los ingleses a derrotar a Francia.

Lo que perjudicó a los franceses fue su estructura política obsoleta y su rígido sistema de estratificación dominado por la vieja aristocracia agraria. La revolución burguesa de 1789 llegó demasiado tarde como para alcanzar la dominación en la nueva era del mundo moderno y la competencia capitalista.

Con la dominación británica durante el siglo XIX (1815-1870) sobrevino de nuevo una relativa estabilidad en el sistema mundial. Fue un período de expansión británica por todo el mundo, mediante la cual obtuvo muchas colonias en Asia, África y el Nuevo Mundo. Su sistema colonial, extremadamente grande, sobrecargó al ejército británico, cuyo coste también contribuyó a su decadencia económica.

III.Cuando Inglaterra perdió su posición dominante sobrevino de nuevo un gran conflicto entre las naciones del centro. Gran Bretaña y Francia se aliaron; Alemania, Japón e Italia representarían la nueva amenaza a su hegemonía en el mundo, países tardíos por lo que respecta a su desarrollo. Fue la unificación de Alemania e Italia a finales del siglo XIX, lo que propició el ascenso de estas dos naciones, y en Japón la Restauración Meiji, que comenzó en 1864 y llevó a la industrialización.

Pero en el moderno sistema mundial de 1900 había una gran diferencia en comparación con el de 100 o 200 años antes: todas las naciones centrales tenían bajo su dominación la mayoría de las áreas periféricas del mundo. En 1914 Europa central tenía un 85% del territorio del mundo. Si una nueva nación central quería áreas periféricas para explotar y extraer recursos económicos, debía dirigir su mirada hacia las naciones centrales. Y esto es lo que empezaron a hacer los alemanes, los italianos y los japoneses en la primera mitad del siglo XX, preparando así el camino a la 1ª y 2ª G.M.

En EE.UU. la derrota del sur agrícola en la Guerra Civil dio más poder a las élites industriales del norte, quienes presionaron al gobierno para establecer políticas que propiciaban la expansión industrial. Los banqueros británicos invirtieron en EE.UU. debido al relativo declive de la economía británica. Al igual que los holandeses y los británicos en el momento de su ascensión a la posición de nación dominante, los EE.UU. tenían un presupuesto militar muy pequeño.

Fue la entrada de EE.UU. en la 1ª y 2ª G.M. lo que hizo que los aliados ganaran a Alemania, Italia y Japón. Un factor clave de la victoria aliada en la 2ª G.M. fue la pronta captura de la máquina de codificación secreta que habían desarrollado los alemanes y luego dejaron a Japón. Pero fue la capacidad industrial de los EE.UU. durante la 2ª G.M. el factor más importante que llevó a derrotarlos; en 1943 fabricaban un avión cada 5 minutos.

Después de la 1ª G.M. los EE.UU. comenzaron a ocupar el puesto de Inglaterra como nueva nación central dominante. Con Europa y Japón en ruinas después de la 2ª G.M. tuvo la oportunidad de dominar el moderno sistema mundial, más que cualquier otra nación en la historia. Junto a esta dominación económica, los EE.UU. lograron la dominación militar convirtiéndose en «la policía del mundo», al proteger las áreas periféricas que sus élites económicas consideraban importantes.

La competencia en la posguerra: auge y caída de la Unión Soviética

Las fuerzas americanas y británicas se reunieron en Berlín y dividieron Alemania: los estadounidenses, los británicos y los franceses ocupaban Europa Occidental y los soviéticos Europa del Este. Al término de la 2ª G.M. la Unión Soviética se movió rápidamente y tomó regiones del noreste de Asia tras la derrota japonesa. Los soviéticos tenían en mente crear una nueva alianza contra el bloque capitalista del centro.

La deliberada pretensión de Lenin, Stalin, Trotsky y otros bolcheviques era crear un estado comunista donde no existiera la propiedad privada de los medios de producción. Antes de la revolución de 1917 Rusia era un país bastante atrasado que luchaba por modernizarse e industrializarse.

El estado comunista pudo crearse en parte debido a la ausencia de una clase capitalista fuerte. Se necesitó una industrialización forzosa para que el estado sobreviviera frente a las amenazas internas y externas. Existía un estado autoritario, una poderosa policía secreta y los campos de trabajos forzosos. Las fuerzas históricas arraigadas en el antiguo régimen, junto a la Guerra Civil y a la invasión militar de Occidente, produjeron una burocracia autoritaria centralizada que controlaba los medios de producción, e.d., se fundieron la estructura de la autoridad política y la estructura de la propiedad.

Con la industrialización forzosa iniciada por Stalin a finales de los años 20 la Unión Soviética logró situarse en segundo lugar en su PIB, después de EE.UU. En la década de 1990 la Unión Soviética sorprendió al mundo al hundirse y poner fin simbólico a la guerra fría.

La economía soviética se debilitó debido a la competencia militar con los EE.UU. Recordemos que los holandeses, británicos y estadounidenses tenían todos bajos presupuestos para la defensa cuando comenzaron su ascensión a naciones centrales dominantes: el poder militar se alcanza después. Los soviéticos intentaron alcanzar la dominación en el moderno sistema mundial a través del poder militar sin lograr establecer primero una base económica para hacerlo.

En 1953, 1956 y 1968 se produjeron rebeliones importantes en Alemania del Este, Polonia, Hungría y, por último, Checoslovaquia, durante las cuáles los tanques soviéticos salieron a la calle para aplastar la protesta. En 1985 Mijail Gorbachov llegó al poder y sacó los tanques de Hungría. Antes del final de la década cayó el Muro de Berlín, así como los gobiernos comunistas de todos los países de Europa del Este. Al igual que en siglos anteriores, la competencia internacional entre las naciones centrales provocó la caída de una potencia del moderno sistema mundial.

Los EE.UU. se convirtieron en la única superpotencia militar tras la caída de la Unión Soviética. Pero la economía estadounidense estaba muy dañada tras haberse centrado durante años en el gasto militar más que en la producción de bienes de consumo. Había desarrollado una política exterior orientada hacia la competencia militar más que hacia los intereses económicos. „La guerra fría ha terminado; Japón ha ganado„, pero hay además otros ganadores como p.e. Alemania.

La relativa decadencia de los EE.UU.

Tras dominar militar y económicamente el mundo durante los 25 años posteriores a la 2ª G.M., la economía de los EE.UU. se vio afectada por un período de relativa decadencia, al tiempo que perdía su primera guerra contra Vietnam.

En 1967 la productividad de los EE.UU. creció, pero no al mismo ritmo que la de otras naciones industriales, especialmente la de Japón. Las élites corporativas de los EE.UU. perdieron la ventaja competitiva entre otras cosas debido a :
  • la falta de competencia real en una economía nacional muy concentrada;
  • la falta de reinversión y de investigación y desarrollo; y
  • los altos costes causados por el aumento del nivel de vida del mundo.
El déficit comercial de EE.UU. aumentó enormemente en los 80: la balanza comercial fue negativa año tras año hasta sobrepasar con creces los 100.000 millones de $ de números rojos. En la primera mitad de los 90 experimentó una ligera mejoría. A esto se añade la pérdida de dominación financiera: en los 80 tenía los bancos más poderosos del mundo, y muchos de ellos figuraban entre los diez más importantes del mundo, a finales de la década los EE.UU. sólo conservaba 1 banco entre los 10 más importantes, 8 de los cuales eran japoneses.

La desigualdad estadounidense y el futuro del conflicto en el centro

Buena parte del aumento de la desigualdad en EE.UU. guarda relación con su relativa decadencia económica: muchos empleos se han perdido debido a la automatización y los robots que las empresas estadounidenses han introducido en las fábricas para reducir los costes laborales y aumentar así su competitividad en el mundo.

Otros trabajadores estadounidenses han tenido que aceptar sueldos más bajos por la misma razón, pero también debido a la competencia de la fuerza de trabajo escasamente remunerada de las naciones periféricas y semiperiféricas. Muchas empresas estadounidenses se han marchado y se marcharán del país si no bajan los salarios de los trabajadores de EE.UU. Al mismo tiempo, los EE.UU. siguen siendo competitivos en algunas industrias de alta tecnología que pagan salarios altos, ensanchándose así el abismo entre los trabajadores altamente cualificados y los trabajadores en industrias que están perdiendo su competitividad.

La desigualdad también aumenta debido a la nueva estrategia nacional de los principales empresarios y políticos conservadores estadounidenses de «lograr que los EE.UU. vuelvan a ser más competitivos». La «producción ligera», el recorte de salarios, el recorte de prestaciones, la temporalidad en el empleo y el alargamiento de la jornada laboral a cambio de un sueldo más bajo para los que están empleados han hecho furor. La presión de la élite corporativa para lograr más apoyo por parte del gobierno (menos impuestos, menor gasto en bienestar, menor regulación laboral y menor apoyo público a los sindicatos, etc.) continuó durante los 80, pero se intensificó desde 1994, cuando los republicanos consiguieron el control del Congreso y del Senado.

Los japoneses y los europeos han advertido signos de que la economía de los EE.UU. se estaba haciendo más competitiva que la suya y de cómo lo estaba consiguiendo. Inglaterra ha seguido los pasos de EE.UU. y su economía apenas ha mejorado. Las ayudas en bienestar y desempleo son más gravosas en Europa que en EE.UU., los sueldos son más generosos, los trabajadores disfrutan de mayores beneficios y las jornadas laborales son más cortas. Los europeos están empezando a preocuparse por el hecho de que se puedan quedar a la zaga si la nueva estrategia conservadora de los EE.UU. triunfa y hace que su economía vuelva a ser más competitiva.

No está nada claro si estas medidas estadounidenses ayudarán o no a recobrar y mantener la dominación económica de los EE.UU. a largo plazo. Hay defensores de que EE.UU. necesita una fuerza de trabajo más educada, mejor formada, mejor pagada y más motivada y leal para participar en una economía mundial, que cada vez recompensa más a las naciones que son capaces de competir en las industrias de alta tecnología. Serán los trabajadores con más educación, mejor preparados y más leales (debido a su mayor implicación laboral y compromiso con los sindicatos) de Europa y Japón los que darán ventaja a estos países en la competencia económica del futuro, si los EE.UU. no son capaces de hacer cambios en esa misma dirección.

El moderno sistema mundial está listo para la siguiente fase de competencia en el siglo XXI.

EL IMPACTO DE LA ESTRATIFICACIÓN MUNDIAL EN LAS SOCIEDADES QUE NO PERTENECEN AL CENTRO

Las clases altas están en general en mejor posición por lo que respecta a las oportunidades y a la distribución de recompensas, mientras las clases bajas carecen de ventajas.

El sistema mundial y el desarrollo económico de las naciones de la periferia

Durante muchos años los economistas creían que con cierta inversión inicial de capital las naciones empezarían a moverse desde las sociedades agrarias preindustriales hacia la industrialización. Hoy sabemos que estas teorías del desarrollo económico no son válidas cuando se aplican a las naciones menos desarrolladas del presente.

Las realidades de las sociedades subdesarrolladas y en vías de desarrollo de la periferia y semiperiferia son ahora muy diferentes de las que experimentaron las naciones desarrolladas cuando empezaron su desarrollo económico: una cantidad menor de recursos naturales, una población mucho más numerosa y un clima menos favorable. Además las naciones hoy desarrolladas carecían de otras naciones desarrolladas con las que luchar durante su temprano proceso de desarrollo. El resultado es que las naciones periféricas de hoy se topan con más dificultades para alcanzar el desarrollo económico.

Las naciones periféricas suelen experimentar cierto desarrollo económico a corto plazo (- 5 años) debido a la ayuda y a la inversión procedente del centro, pero las perspectivas de desarrollo a largo plazo se pueden truncar debido al tipo de ayuda e inversión exterior que reciben.

Factores que impiden el desarrollo económico a largo plazo:
  1. La distorsión estructural en la economía, p.e. una nación central con grandes yacimientos de cobre, cuya extracción proporciona empleos y ganancias, que se convierte en metal, lo que también proporciona empleos y ganancias. Otra empresa utiliza el metal para hacer productos de consumo e igualmente proporciona empleos y ganancias. Desde el proceso de extracción hasta la venta al por menor de los productos hay una cadena de empleos y ganancias que proporciona desarrollo económico. Si el cobre se extrae en una nación periférica ligada estrechamente al centro, la extracción del cobre la realizan trabajadores nativos, pero el mineral o metal es enviado a las naciones centrales, donde se completa el resto de la cadena económica. La nación periférica pierde los empleos y ganancias adicionales de las demás actividades económicas, porque van a parar al centro.
  2. El poder político y económico. Cuando las naciones periféricas están muy ligadas a las multinacionales del centro, se desarrolla una élite pequeña y rica que depende de las multinacionales, que se asegura de que estén contentas. Se les permite pagar bajos impuestos, llevarse las ganancias fuera del país y pagar bajos salarios a los trabajadores nativos. Esto hace que las multinacionales se mantengan en la nación periférica y, por consiguiente, la riqueza de la élite. Pero el desarrollo económico a largo plazo queda perjudicado. Las ganancias van a parar al centro y los bajísimos salarios pagados a los trabajadores apenas les proporcionan poder adquisitivo para estimular la economía nacional de la nación periférica.
  3. El trastorno de la agricultura. La exportación agrícola suele ser una actividad económica importante para una nación periférica que se ha integrado en el sistema mundial. Antes de pertenecer a él, la agricultura tradicional estaba orientada al consumo local y no había incentivos para introducir métodos agrícolas intensivos en capital. Debido a la utilización de métodos agrícolas tradicionales y a la ausencia de un mercado amplio para los productos agrícolas, los campesinos pobres disponían de un trozo de tierra, la comida era barata y había más empleos. Pero con la exportación agrícola y los métodos agrícolas intensivos en capital, la comida se encarece, se expulsa de la tierra a los campesinos pobres para poder utilizarla y aumentar así los cultivos orientados al mercado mundial. Las máquinas reemplazan el trabajo humano, generando todo ello una disminución del número de empleos para los campesinos pobres. Esto también implica una urbanización exagerada a medida que los campesinos pierden los empleos y la tierra, puesto que se trasladan a las ciudades con la esperanza de encontrar trabajo en ellas. Las naciones de la periferia con una agricultura avanzada en el momento en que entran en el sistema mundial a través de las inversiones del centro suelen experimentar cierto crecimiento económico.
No todas las naciones periféricas se ven igualmente perjudicadas por las inversiones procedentes del centro, p.e. influyen el tipo de bienes importados o exportados, o el nivel tecnológico de la nación periférica en el momento de entrar a formar parte del sistema mundial.

Los efectos del sistema mundial en los sistemas de estratificación que no pertenecen al centro

La posición de las sociedades periféricas en el sistema mundial influye de modo importante en:
  1. la existencia y poder de un pequeño grupo de élites;
  2. la falta de poder de la clase trabajadora;
  3. el tipo de sistema político y
  4. el nivel de desigualdad de la renta de las naciones periféricas.
Estos cuatro factores son aspectos importantes del sistema general de estratificación de una nación. Todos suelen estar interrelacionados e influyen en muchas otras cosas, como las desigualdades de propiedad o riqueza, de salud y asistencia sanitaria, de oportunidades de movilidad social, etc., entre una larga lista de condiciones que suelen guardar relación con la naturaleza de la estratificación de una sociedad.

Comencemos con la condición básica de la desigualdad de la renta: ésta tiende con fuerza a reducirse cuando estas naciones alcanzan la industrialización plena. Lo que es igual de importante, esa relación entre desarrollo económico y menor desigualdad sigue siendo estrecha, incluso cuando se eliminan estadísticamente los posibles efectos de otras variables (p.e. el tipo de sistema político). Aunque el lugar de una nación en el sistema de estratificación mundial tiene su efecto en la desigualdad con independencia del desarrollo económico.

Con la industrialización se expande la estructura ocupacional generando más ocupaciones en el medio, e.d. entre los ricos y los pobres, que requieren más cualificación y producen más recompensas económicas.

Sin embargo, las naciones centrales del moderno sistema mundial hacen más lento o bloquean el desarrollo económico a largo plazo, prolongando o estabilizando los niveles altos de desigualdad, que son más característicos de las naciones preindustriales.

El poder de las élites de las sociedades no centrales es extraordinariamente importante: tienen mucho interés en que las multinacionales permanezcan en la nación, sobre todo porque su posicion económica privilegiada depende de la inversión y el comercio de las multinacionales. El poder de las clases bajas y trabajadoras es muy reducido, los trabajadores industriales constituyen una proporción más pequeña de la fuerza de trabajo y se mantienen desorganizados (debido a la represión no suele haber sindicatos), los campesinos suelen estar aislados y carecen de poder. Todo esto crea una clase baja con escasa influencia política y económica. Las estructuras burocráticas del Estado que podrían generar menos desigualdad de la renta suelen estar dominadas por las élites acaudaladas. El resultado típico es un nivel muy bajo de democracia, donde el Estado sirve a los intereses de las élites en lugar de hacerlo a los de las otras clases.

Chase-Dunn descubrió que una gran inversión extranjera y una excesiva dependencia de la deuda externa guardan relación con una mayor desigualdad de la renta. El 5% más rico de la población tiene una renta mucho más alta, lo que confirma el argumento de que en las naciones periféricas hay una pequeña élite que depende de las multinacionales del centro.

Rubinson midió la influencia del centro en otras naciones cuantificando: 1) el grado de control extranjero sobre la producción económica interna; 2) la dependencia de los mercados exteriores; y 3) la magnitud de la deuda externa en la economía. Descubrió que estas tres condiciones estaban significativamente relacionadas con la mayor desigualdad en las naciones periféricas.

Un extenso estudio de Jackman (1975) ha mostrado que, con el tiempo, un mayor desarrollo económico está relacionado con una menor desigualdad de la renta. El efecto del desarrollo económico en la reducción de la desigualdad de la renta ha sido un factor histórico importante. Pero las naciones pobres y menos desarrolladas se topan en el presente a una realidad distinta, que es la influencia de las naciones ya desarrolladas.

Rubinson (1976) mostraba que un mayor desarrollo económico estaba relacionado con una menor desigualdad de la renta. Pero incluso en el caso de que las naciones no centrales sean capaces de alcanzar algún grado de desarrollo económico, el efecto de los intereses del centro en su economía impide en muy buena medida que un desarrollo económico ulterior haga disminuir la desigualdad de la renta.

Stack (1978) reanalizó los datos de Rubinson, y volvió a corroborar que la influencia del centro en la economía (en la inversión y la dependencia de la deuda externa) produce una mayor desigualdad de la renta. Pero Stack descubrió que el funcionamiento democrático del Estado en esas naciones estaba también relacionado de forma independiente con el grado de desigualdad de la renta, e.d. un nivel bajo de democracia tenía una relación significativa con una mayor desigualdad de la renta.

Bomschier y Ballmer-Cao (1979) realizaron un examen más completo de los factores que producen desigualdad de la renta en las naciones no centrales:
  1. Descubrieron que una mayor inversión multinacional en la economía no central guardaba relación con una mayor desigualdad de la renta.
  2. Descubrieron que un menor desarrollo burocrático en las naciones no centrales guardaba relación con una mayor desigualdad de la renta, e.d. con una mayor separación entre élites burocráticas y masas, había mayor desigualdad de la renta. Descubrieron que cuando había más influencia multinacional en la nación, los recursos del Estado se utilizaban más para ayudar a la industria que para satisfacer las necesidades de los pobres.
  3. La estructura ocupacional menos desarrollada de las sociedades no centrales estaba relacionada con una mayor desigualdad de la renta, que viene indicada por menos expertos técnicos y una fuerza de trabajo industrial más pequeña, sin poder y controlada. Todas las estructuras que producen desigualdad de la renta en las naciones no centrales están influidas en buena medida por la posición de la nación en el sistema de estratificación mundial.
Las multinacionales pueden apoyar condiciones de racismo, p.e. en Sudáfrica, o pueden promover el dumping (abaratamiento anormal de ciertos productos peligrosos) en una población no central que no sabe que esos productos han sido prohibidos (y no pueden venderse) en las naciones centrales. Y lo que es quizá más importante, la influencia de las naciones centrales suele promover una producción económica que satisfaga las necesidades de las multinacionales y de la población central, no las de la clase trabajadora y los campesinos de las naciones no centrales. Hay muchos casos en los que la población de las naciones no centrales pasa hambre debido a que los cultivos de productos que se pueden exportar a las naciones centrales son más ventajosos que los productos que se pueden utilizar para el consumo de la nación no central.

Comentemos brevemente algunos efectos negativos y positivos de la dominación del sistema mundial por parte de las naciones centrales: como se desprende de un intercambio y unas relaciones de poder desiguales entre las naciones centrales y las periféricas, las primeras resultan favorecidas. Las élites corporativas de las naciones centrales obtienen grandes ganancias, materias primas baratas y un mercado para la exportación, todo lo cual refuerza la economía del centro. Parte de estos beneficios va a parar también a quienes no pertenecen a las élites de las naciones centrales con un aumento de su nivel de vida y el abaratamiento de algunos bienes de consumo. Pero también hay importantes efectos negativos para los que no pertenecen a las élites en forma de pérdida de muchos empleos, cuando las multinacionales se trasladan a las naciones periféricas en busca de los menores costes laborales y fiscales necesarios para mantener la dominación central en el sistema mundial.

El auge del este y del sudeste de Asia: excepciones que cumplen la regla

Viajando por el este y el sudeste de Asia es difícil no percatarse de la fuerte presencia de las corporaciones multinacionales de las principales naciones centrales. Estas naciones suelen tener las tasas más altas de crecimiento económico del mundo. Mientras las naciones centrales de Norteamérica y Europa experimentan tasas anuales del 2 al 3% en años prósperos, muchas de estas naciones asiáticas están creciendo un 10% anual. Su crecimiento es tan rápido que esta parte de Asia representará pronto el % más alto del PIB mundial.

El desarrollo no uniforme genera un aumento de la desigualdad y de la pobreza, y es el mayor problema de la mayoría de los países de Latinoamérica y África. Hay personas sin techo en el noreste rural de Tailandia o los alrededores de Bangkok, pero muchas menos que en Latinoamérica, África o India. El desarrollo económico de estos tigres asiáticos está generando empleo, y la escasez de mano de obra en muchos de estos países está provocando la subida de los salarios medios.

Taiwan se considera un caso desviado, porque el Estado de Taiwan está más implicado en la planificación económica y más preocupado por el desarrollo económico interno de todo el país y no exclusivamente por el de un grupo de élites. Durante varias décadas el Estado de Taiwan ha tenido influencia, y se ha esforzado para asegurar que las multinacionales con las que ha mantenido relaciones económicas no perjudicaran la economía interna. Los líderes del gobierno de Taiwan estaban motivados para asegurar el desarrollo económico a largo plazo como un medio de obtener el apoyo popular. Han surgido en Asia nuevos «casos desviados» parecidos a Taiwan, p.e. Corea del Sur y Tailandia.

Hay características comunes de estos países asiáticos con rápido desarrollo. Los lazos familiares y el apoyo a la educación son muy fuertes, tienen poca delincuencia y existe un sentido de la responsabilidad de grupo que conduce a la cooperación en el trabajo, en la educación y en otros sectores de la sociedad. Otro factor clave del desarrollo económico del este y sudeste asiáticos es lo que puede denominarse la „responsabilidad nacional de sus líderes„. Se discute si la clave es la larga historia de estas naciones, con tradiciones relativamente fuertes de responsabilidad de los líderes con sus ciudadanos, si son las religiones asiáticas, que constriñen a los líderes y les hacen ser relativamente más responsables ante sus ciudadanos, o una mezcla de ambos factores. Pero es evidente que las fronteras nacionales artificiales creadas por el colonialismo en Latinoamérica y África, y la consecuente inexperiencia de estas naciones producen líderes con menos tradición de servicio y responsabilidad que las antiguas civilizaciones del este y sudeste asiáticos.

Se cita como factor principal del desarrollo económico rápido y uniforme en esta parte del mundo a Japón. La clave es un «Estado fuerte» que tiene en cuenta los intereses de toda la nación, un Estado capaz de tomar y llevar a cabo las difíciles decisiones que comporta la planificación económica. Este es el modelo de desarrollo que han seguido de cerca Corea y Taiwan, y el que en la actualidad siguen otras naciones del sudeste asiático. Esta es también la razón por la que los países menos desarrollados del mundo están dirigiendo su mirada hacia ese modelo de desarrollo económico y están comenzando a rechazar los modelos que recomiendan los economistas occidentales.

CAMBIO EN EL SISTEMA DE ESTRATIFICACIÓN MUNDIAL

Los años 90 han experimentado cambios en los conflictos y las alianzas entre las naciones centrales que influyen en las perspectivas de las naciones periféricas. Muchas veces a las élites de las naciones no centrales les interesa mantener ese lugar no central, para conservar su posición privilegiada en el sistema mundial. Y a la inversa, a las naciones no centrales les interesa cambiar su posición en el sistema mundial bien ascendiendo como nación individual, bien cambiando todo el sistema.

El movimiento ascendente de las naciones periféricas individuales encuentra numerosos obstáculos; las naciones semiperiféricas tienen más probabilidades reales de conseguir el crecimiento económico, porque sus condiciones económicas internas son mejores. Algunas naciones periféricas han considerado que les interesa la opción de salir del sistema mundial y/o cambiar este sistema mediante revoluciones nacionalistas.

Durante los años 60, 70 y 80 el nivel de violencia política en la periferia era alto, y se produjeron revoluciones nacionalistas o conflictos violentos de clase en Vietnam, Angola, Cuba, etc.

Veamos varias razones de la oposición popular a la dominación del centro:
  1. La comercialización de la agricultura ha trastornado la vida tradicional de los campesinos. Se ha empleado nueva tecnología y nuevos métodos laborales para producir productos agrícolas para la exportación más que para el consumo local. Se les ha quitado la tierra a los campesinos, todo lo que aumenta la posibilidad de revueltas campesinas. La población campesina se ve obligada a ir a las ciudades abarrotadas y surgen movimientos de resistencia urbanos.
  2. El contacto frecuente de las clases bajas con otros segmentos de la población nacional que viven en condiciones económicas mucho mejores, puede aumentar su sentimiento de privación, algo que produce indignación y frustración =>> privación relativa.
  3. Aunque los participantes de casi todos los movimientos revolucionarios son de clase trabajadora, de clase baja, campesinos, etc., esos movimientos son encabezados por personas más instruídas, cuasi de élite. Fueron los viejos sistemas coloniales de las naciones centrales los que hicieron aparecer, de forma involuntaria, este tipo de personas. Para dirigir los regímenes coloniales en las naciones periféricas, las naciones centrales contribuyeron a instruir a una élite administrativa nativa, que se percata de la relación de explotación que existe entre su nación y el centro. A resultas de ello existen personas dispuestas y capaces de encabezar la oposición al centro y a sus partidarios dentro de su nación.
  4. Algunas naciones periféricas han logrado romper con la dominación central capitalista, mostrando que la separación era posible y además con crecimiento económico. Han servido de ejemplo para otros países en los que la gente se siente oprimida por las multinacionales y las naciones centrales, p.e los EE.UU. lograron el crecimiento económico tras liberarse de la dominación británica mediante la revolución.
  5. Antes de la caída del comunismo, la Unión Soviética y Europa del Este ayudaban material y militarmente a naciones no centrales necesarios para resistirse a la dominación central. Cuba, Nicaragua, Angola y Vietnam no hubieran podido lograr el éxito de la revolución sin el apoyo exterior de la Unión Soviética o China. Esta ha sido la dinámica de la lucha entre las superpotencias en la que, sin embargo, los muertos se producían en las naciones periféricas.
  6. Varios estudios indican que la implicación económica del centro en las naciones periféricas suele aumentar la desigualdad dentro de estos países, lo que está relacionada con una mayor violencia política en esas naciones.
Otros estudios indican que ser nación periférica en el sistema mundial guarda relación con un nivel más bajo de democracia o, más específicamente, que la implicación de las multinacionales en la economía de una nación periférica genera menos democracia y más represión política. Reducir «con éxito» la represión puede contribuir a propagar la acción revolucionaria; las naciones centrales han apoyado durante mucho tiempo los gobiernos periféricos represivos. Pero cuando se dieron cuenta de que este apoyo podía ser contraproducente para sus intereses, los EE.UU. lanzaron a finales de los años 70 una campaña a favor de los derechos humanos en las naciones periféricas.

Resistencia del centro al cambio

Se ha hablado mucho en las naciones centrales de las reformas para las poblaciones de la periferia, de nuevos programas de ayuda y de préstamos para estimular el crecimiento económico. Pero sabemos que esta ayuda y el aumento de la deuda no siempre han sido positivas: la ayuda y la deuda suelen guardar relación con un menor crecimiento.

Pero la principal línea de acción del centro ha sido su acción policial y militar inicialmente abierta, pero cada vez más encubierta, para contrarrestar la rebelión de la periferia contra el centro. Con tantos casos de intervención militar estadounidense en todo el mundo (Vietnam, Corea, Panamá, etc.) el uso de la fuerza militar para contrarrestar la rebelión en la periferia parece que sigue siendo una respuesta frecuente. La única nación cuyas manifestaciones de poder se han aproximado a las de EE.UU. fue la Unión Soviética.

Es más, las amenazas militares abiertas de los EE.UU. estaban disminuyendo mientras aumentaban las de la Unión Soviética (falta de éxito, imagen contraproducente o desastre de Vietnam para la política exterior de los EE.UU.).

Las actividades encubiertas son operaciones secretas para alcanzar objetivos políticos y/o económicos, p.e. el asesinato de actores políticos considerados una amenaza para el centro, el soborno a políticos de la periferia, la ayuda a golpes de Estado, la propaganda, las elecciones amañadas y todo tipo de «trucos sucios» sólo limitados por la imaginación. Cuando estas actividades encubiertas tienen éxito se logran objetivos políticos y económicos con menor gasto militar y pérdida de vidas. En los años 70 el mundo llegó a conocer el uso masivo de actividades encubiertas contra naciones no centrales como Nicaragua, Cuba, Chile, etc. por parte de EE.UU. debido a la publicación de documentos gubernamentales e investigaciones del Congreso.

Los objetivos de la actividad encubierta pueden ser muy diversos:
  1. La más frecuente está orientada a suprimir grupos de oposición que intentan cambiar a los gobiernos de la periferia que respaldan los intereses del centro.
  2. Puede dirigirse más específicamente hacia el apoyo de los gobiernos de la periferia favorables a los intereses del centro, sugerimos actividades como la divulgación de propaganda en apoyo del gobierno amigo.
  3. Más compleja incluye acciones dirigidas a derrocar gobiernos periféricos no favorables, para reemplazarlos por gobiernos más favorables.
El «nuevo orden mundial»: perspectivas para la periferia

Una cosa es segura: la periferia seguirá teniendo muchos problemas económicos y sociales, y en muchos lugares estos problemas empeorarán debido al aumento constante de la desigualdad y de la población mundial.

La implicación del centro en la periferia a menudo ha sido una consecuencia de la competencia entre las superpotencias de la guerra fría. Ahora, una falta de atención puede tener un resultado positivo: será menos probable la necesidad de ayuda militar a la periferia para que se maten entre ellos. Pero también disminuirá la ayuda al desarrollo que, en ciertos casos, ha contribuido a reducir algunos problemas sociales, al tiempo que ha impulsado el crecimiento económico.

La no intervención supone menos presión para que se cumplan las expectativas de las superpotencias sobre lo que los países deben hacer, por lo que quizá las naciones periféricas puedan tener más libertad en términos relativos para intentar dar una oportunidad al modelo de desarrollo asiático. Decimos en términos relativos, porque siguen existiendo agencias de las potencias capitalistas, sobre todo el Banco Mundial, que presionan a la periferia con resultados a veces positivos y otros negativos para que se ajusten a las teorías económicas occidentales y a los intereses capitalistas del centro.

Todo lo anterior es pura especulación, pero lo que sí se puede afirmar con seguridad es que los principios básicos que rigen la desventaja de las naciones de la periferia y semiperiferia, no cambiarán radicalmente. Debemos advertir que el concepto de «nuevo orden mundial» es engañoso, por lo que está entre comillas.

El sistema mundial y la competencia entre naciones centrales ha influido mucho en la estratificación social de los EE.UU. y otros países. El proceso de industrialización ha creado semejanzas básicas en los sistemas de estratificación de las naciones centrales del mundo, pero hay importantes diferencias en lo que se refiere a la estratificación social.

RESUMEN

La naturaleza de la estratificación social de un país determinado ya no puede entenderse sin referencia a la posición que ocupa en el moderno sistema mundial o sistema de estratificación mundial. La historia del moderno sistema mundial comenzó alrededor del siglo XVI para extenderse por casi todo el globo en el siglo XX.

ESTRATIFICACIÓN SOCIAL EN ALEMANIA

Alemania es la tercera potencia industrial del mundo. En muchos aspectos, Japón se asemeja más a EE.UU. que Alemania.

Los libros sobre Alemania son pocos y siguen dedicados a la 2ª G.M. y a la guerra fría más que a la política, la economía y la sociedad en general de Alemania.

Vamos a poner el ejemplo de la empresa ficticia Hintzmann, una corporación privada con muchos accionistas financieros e individuales que produce bujías para automoviles alemanes, que tiene + 4.000 empleados. En los últimos años han disminuído las ganancias y la productividad en comparación con sus competidores, parece que es debido a que no utiliza tecnología nueva. Los supervisores de la corporación TU Hintzmann se han reunido para considerar los efectos de la nueva tecnología en los trabajadores, p.e. si va a haber despidos, la duración de la jornada laboral, los salarios. La mitad de los asistentes a la reunión de supervisores son por ley representantes de los trabajadores. Tras asegurarse de que los cambios beneficiarán a los trabajadores y de que los puestos y los salarios quedarán protegidos, el paso siguiente es consultar al poderoso Sindicato del Metal y lograr su apoyo. Antes de comprar las máquinas nuevas se consulta a los trabajadores de las fábricas. El derecho laboral alemán estipula que los Consejos de empresa formados por los representantes de los trabajadores sean consultados sobre cualquier cosa que afecte a los trabajadores. Sólo con mucha dificultad, tiempo y recursos puede la dirección de una corporación ir en contra de una decisión del Consejo de empresa. La dirección debe tener al Consejo de empresa totalmente informado.

El sueldo medio alemán es mucho más alto que en EE.UU., y trabajan un promedio de 35 horas semanales. Muchos de estos empleados llevan en la empresa más de 20 años y esperan jubilarse en la misma.

Esta empresa ficticia es tan „tipo„ en Alemania como distinta a las de los EE.UU. Los trabajadores alemanes han logrado mejores beneficios y condiciones de trabajo que los estadounidenses; el salario medio en Alemania es el más alto del mundo. El trabajador japonés medio trabaja + 2.000 horas anuales y el trabajador medio estadounidense aprox. 2.000, el alemán medio trabaja 1.600 horas al año.

La representación obligatoria en la sala de juntas de la corporación, las leyes que exigen que los directivos de las corporaciones reconozcan un consejo de trabajadores en cada corporación y colaboren con él, el salario más alto y la jornada laboral más corta del mundo: estos son aspectos de la estratificación social de Alemania que no pueden ignorarse en ningún análisis comparado de la estratificación social.

Breve historia de la economía política alemana

Alemania es conocida por su amor al orden social, parece que hay reglas oficiales que rigen casi todos los comportamientos. Hay reglas que atañen al tamaño de los cubos de basura, que establecen «períodos de silencio»; y existen también las Nachbarrechtsgesetze (leyes que protegen los derechos de los vecinos), cuando se puede cortar el cesped (la hora y el día), etc.

Junto a la afición al orden está la importancia otorgada tradicionalmente en Alemania al rango y al orden de status. Aunque no llega al grado de la conciencia de status de los japoneses, existe la formalidad, el respeto a la autoridad y una afición a los títulos no frecuente en países como los EE.UU. Más que en cualquier otro país europeo, en Alemania se siguen utilizando viejos títulos nobiliarios como Fürst (Príncipe) y Herzog (Duque). Se cree que esta afición a las normas y al orden social está profundamente arraigada en la «cultura prusiana».

La Alemania actual tiene sus raíces en lo que fue el 1er estado nacional del noroeste de Europa, que tiene su origen en el Reino de los Francos en el 400 d. de C., más tarde conocido como el Sacro Imperio Romano de la Nación Alemana. Pero a pesar de sus inicios tempranos como nación tras la caída del Imperio Romano, los pequeños estados alemanes no se reunirían en un gran estado nacional hasta mucho después que otras naciones europeas. La Paz de Westfalia institucionalizó una laxa confederación de territorios, entre los que estaban Austria, Baviera, Prusia, Sajonia y otros 300 pequeños estados. En el siglo XVIII Federico el Grande logró cierta unidad en Prusia, y junto a Austria, se convirtió en los territorios alemanes dominantes. Inglaterra, Holanda y Francia se iban modernizando, mientras Alemania quedaba a la zaga. La vieja clase aristocrática de los junker quería seguir siendo independiente y dominar otros territorios, obstaculizando la industrialización.

Hacia 1848 se desarrollaron en Alemania movimientos estudiantiles contra la clase de los junker y a favor de la unificación de Alemania, a los que se sumaron la burguesía e intelectuales como Richard Wagner. Alemania se encaminó finalmente hacia la unificación con Bismarck a la cabeza. La guerra entre Prusia y Austria en 1866 impulsó la unificación con Prusia como potencia central, a la que en 1871 se sumaron los estados del sur.

Igual que Japón, Alemania es un estado de desarrollo tardío: el poder seguía en manos de una vieja clase aristocrática que encabezó la industrialización, sin el poder independiente de una nueva clase capitalista. También es semejante el modo en que éste se produjo: fue una burocracia de Estado la que encabezó y planificó el surgimiento de Alemania como potencia industrial. Japón se inspiró en el modelo de Alemania, que ya tenía en marcha algunas políticas de desarrollo. Tanto Alemania como Japón establecieron tradiciones de intervención estatal y planificación económica que en buena medida siguen existiendo. Con este método de desarrollo, la industrialización y la modernización de Alemania a finales del siglo XIX y principios del XX fue impresionante.

Hubo un corto reinado de democracia liberal durante los años 20 con la República de Weimar, como la democracia Taisho en el Japón de los años 20. Pero el desastre económico y la reaccionaria clase de los junker, que aún conservaba cierto poder, lo echó todo por tierra. El Tratado de Versalles tras la 1ª G.M. impuso unas reparaciones económicas tan enormes que la economía alemana no las pudo afrontar. Cuando una economía se derrumba, cae también su moneda: en 1919 1 $ valía 8,9 marcos y en 1923 valía 4,2 mil mio. marcos.

El ascenso del nazismo

En este contexto de humillación nacional y desastre económico el Nacional Socialismo liderado por Hitler surgió y tomó el poder. Entre 1933 y 1935 la clase trabajadora alemana estaba en realidad infrarrepresentada entre los votantes del Partido Nazi; la mayoría de éstos eran jóvenes, empleados de cuello blanco e incluso profesionales. La clase trabajadora apoyaba más al Partido Socialista y al Partido Católico del Centro. Los trabajadores con perspectivas de movilidad descendente tendieron a apoyar a los nazis en mayor medida. Pero durante la gran depresión de Alemania en los años 20 y principios de los 30 ninguna clase se salvó de la situación - incluso hubo intelectuales, artistas y especialmente profesores de instituto que apoyaron a los nazis.

Una cosa está clara: el conglomerado militar de Hitler fue muy ventajoso para los ricos capitalistas. En la Alemania del nazismo la brecha entre los ricos capitalistas y la clase trabajadora aumentó enormemente, e.d. que la porción mayor del «pastel» de los ingresos fue a parar a los ricos. El fascismo es un movimiento totalitario, que favorece a los ricos y a otras élites y en el que los elementos racistas son secundarios.

A pesar de todo las familias capitalistas más ricas y antiguas no apoyaron demasiado a Hitler. Thyssen sí apoyó abiertamente al nazismo desde el principio; Herman Werner von Siemens no con demasiado entusiasmo. La mayoría de los que lo apoyaron rebajaron su apoyo cuando estalló la guerra, p.e. Carl Bosch - sobrino de Robert Bosch - al final se puso en contra de Hitler. Thyssen fue más allá en su rechazo del nazismo y huyó de Alemania en 1939 para ser capturado por los nazis en Francia y enviado a un campo de concentración, donde permaneció hasta que acabó la guerra.

La reconstrucción de la posguerra

En las consecuencias de la 2ª G.M. encontramos las semillas de la guerra fría: el objetivo de la Unión Soviética para los territorios ocupados tras la 2ª G.M. en el Este de Europa era establecer gobiernos comunistas, incluída Alemania del Este. En la parte occidental de Alemania, estadounidenses, británicos y franceses trabajaron para estabilizar y reconstruir la economía alemana con el fin de impedir el desastre que siguió a la 1ª G.M. (Plan Marshall).

Por lo que se refiere al sistema político, la Constitución alemana de la posguerra o «Ley Básica» estableció una estructura gubernamental no muy diferente a la de los EE.UU.: se institucionalizó un sistema federal de gobierno. A diferencia de los EE.UU., el gobierno federal de Alemania tiene más poderes para establecer las políticas, mientras la aplicación de esas políticas corresponde a los cuerpos administrativos de las regiones o länder.

Al igual que los EE.UU., la Ley Básica creó un poderoso sistema judicial federal que tiene la capacidad de revisar la legislación (para intentar evitar el tipo de poder independiente que consiguieron Hitler y los nazis antes y durante la 2ª G.M.).

La estructura política actual del sistema parlamentario, con 2 cámaras, se asemeja más al británico y al japonés. El Bundestag es la cámara más poderosa y elige al Canciller (semejante al Premier británico), mientras el Bundesrat tiene poco poder y está formado por representantes de los gobiernos de los länder. Los partidos políticos y sindicatos, ilegalizados por Hitler, volvieron con fuerza después de la guerra y son hoy fuerzas políticas poderosas, a diferencia de lo que ocurre en Japón.

Una última e interesante semejanza entre Japón bajo la ocupación estadounidense y Alemania es que la burocracia alemana de preguerra apenas cambió tras las reformas de la ocupación. Al igual que en Japón, muchos políticos y líderes militares fueron expulsados del poder, pero a los viejos burócratas prácticamente no se les tocó. Ha habido continuidad en las directrices de la burocracia, una de las fuerzas más poderosas en Alemania y, para muchos responsable de la recuperación económica de la posguerra.

Una desigualdad reducida

Una de las tendencias más importantes del período de la posguerra es la reducción de la desigualdad en Alemania, que comenzó inmediatamente después de la guerra. La muy notable «Ley de Igualación de las Cargas» aprobada en 1952, contribuyó al inicio de esta tendencia hacia la igualdad, por la que cerca de la mitad de los activos financieros de los alemanes, se redistribuyeron entre los que carecían de recursos, en especial entre los mio. de alemanes que habían huido de Alemania del Este tras la guerra.

La reducción de la desigualdad de la renta se debió también a las leyes laborales de la posguerra y a la fuerza cada vez mayor de los sindicatos.

En los años 60 la economía alemana comenzó a crecer rápidamente, el nivel de vida de la inmensa mayoría aumentó y se redujo la desigualdad de la renta.

Cuando en 1989 cayó el Muro de Berlín, Alemania tenía, como Japón, una de las sociedades más igualitarias de todas las sociedades industriales avanzadas, mientras los EE.UU. presentaba la distribución más desigual de los ingresos.

En la Alemania unificada de los 90 existe una gran diferencia entre la parte occidental y la oriental, así como una desaceleración económica relacionada en buena medida con los costes a corto plazo de la unificación. Los salarios de la Alemania del Este siguen siendo bastante inferiores a los de la Alemania del Oeste, y la tasa de desempleo en la parte oriental aún ronda el 10%. Con la reconstrucción de la parte oriental de Alemania en los años venideros lo más probable es que se reduzca el nivel de desigualdad entre el este y el oeste. Pero las cuestiones de cuánto se reducirá y cuánto tiempo tardará en reducirse son importantes para la estratificación social futura de Alemania.

LA ESTRATIFICACIÓN SOCIAL EN ALEMANIA

ALGUNAS SIMILITUDES BÁSICAS Y UNAS POCAS DIFERENCIAS

Nos centraremos principalmente en Alemania Occidental antes de la reciente unificación, porque carecemos de datos de Alemania como país unificado.

Estructuras de la estratificación social: ocupación, autoridad y propiedad

Alemania tiene más trabajadores industriales y EE.UU. un sector de servicios mayor. Entre ambos países hay una gran diferencia en el número de directivos: en Alemania a mediados de los 80 constituían el 5% frente al más de 13% en EE.UU.

Movilidad social y logro de status

A lo largo de la vida laboral de una persona encuentra más movilidad social en EE.UU. que en Alemania, e.d., los alemanes cambian de trabajo con mucha menos frecuencia que los estadounidenses, asemejándose más a los japoneses.

La razón que lo explica atañe a importantes diferencias entre los sistemas educativos: en Alemania la enseñanza en los últimos años de la vida educativa de una persona está mucho más orientada hacia un determinado trabajo.

La educación influye en la posición laboral y, por lo tanto, en la movilidad social intergeneracional en mayor medida en Alemania que en EE.UU. Hay un poco más adscripción en la movilidad intergeneracional en Alemania que en EE.UU., debido a que el tipo y la cantidad de educación son más importantes que en EE.UU. para el primer empleo y debido a que los efectos directos de los orígenes de clase en la educación son más importantes que los efectos de los orígenes de clase en los últimos empleos de la vida laboral. Una de las razones más importantes que explican el vínculo más directo de la educación y el status laboral en Alemania es que la educación por debajo del nivel universitario implica más formación laboral específica, la educación está más dirigida hacia el empleo.

Es necesario mencionar otra cuestión sobre la movilidad social de Alemania: los alemanes adoptan una actitud más colectiva para la mejora de sus oportunidades de vida y las de sus compañeros de trabajo que los estadounidenses, que aplican soluciones más individualistas.

Educación y clase

Al igual que en Japón, Alemania destina bastantes recursos para proporcionar una educación general de masas a las edades tempranas; pero como también sucede en Japón, y a diferencia de los EE.UU., el sistema educativo alemán recurre al mérito para distinguir entre los estudiantes mejores y los peores a una temprana edad. Al hacerlo, el sistema educativo alemán centra sus recursos en una formación profesional de calidad para los que no están llamados a la universidad. Se deja la educación preuniversitaria para aprox. el 14% de estudiantes que se espera que vaya a la Universidad.

Igual que en EE.UU. y Japón, en Alemania existen centros preescolares, guarderías infantiles y enseñanza primaria para las masas. Sin embargo, hacia el 4º año de enseñanza primaria comienza la diferenciación. A esa edad la mayoría de niños alemanes va a una escuela básica, despúes a una escuela de formación profesional y quizá luego a una escuela técnica secundaria. A otros estudiantes se les envía a una Mittlere Reife, que es para aquellos que demuestran tener una capacidad académica algo mayor, y después pueden asistir a una escuela técnica secundaria y quizá a una escuela de ingeniería.

Tras cuatro años de enseñanza primaria, a una cantidad mucho menor de estudiantes alemanes se le permite situarse en el carril del gymnasium, lo que probablemente les conduzca a la universidad tras terminar el Abitur tras 13 años de educación. Aunque las fases formales de la educación en Alemania y el grado en el que encauzan a sus estudiantes no son tan rígidos como en Japón, es mucho menos flexible que el de EE.UU., dónde se da a las personas segundas oportunidades en su madurez.

Tras saber las ventajas del origen de clase, es fácil comprender por qué la investigación indica que hay más adscripción en la educación en Alemania que en EE.UU. Los padres más ricos e instruídos tienen más posibilidades de dar a sus hijos ventajas en los primeros años de edad que aumentan sus oportunidades de logro académico. La asistencia a la universidad aumentó durante los años 80 debido a las políticas públicas, que hicieron crecer los %s de hijos de trabajadores autónomos y funcionarios civiles, mientras no varió el % de hijos de familias de clase trabajadora que fueron a la universidad.

Los jóvenes que no van a un gymnasium, suelen recibir una formación práctica para un determinado tipo de trabajo, que les conduce a la realización de un tipo específico de trabajo, en el que el joven alemán suele permanecer durante el resto de su vida laboral. El 50 - 60% de la población alemana recibe esta instrucción práctica de aprendizaje laboral de alta calidad, los que explica por qué los alemanes están tan preparados para realizar trabajos específicos.

Desigualdades de género

Alemania tiene uno de los niveles de desigualdad material más bajos entre las naciones industriales, pero también uno de los más altos de desigualdad de género. Los países germanoparlantes (Suiza, Austria y Alemania) tienen niveles comparativamente más altos de desigualdad de género, algo que sugiere que la cultura influye de algún modo en esta configuración. Los historiadores coinciden en que la vieja cultura germánica contiene sexismo, p.e. en 1985 el 92% de los hombres alemanes que convivían con una mujer afirmaba que nunca habían realizado ningún trabajo doméstico.

Las mujeres han alcanzado los mayores logros en Noruega, Suecia y Finlandia, mientras se acercan a los niveles más bajos de logro en Alemania. Los empleos considerados femeninos tienden a estar peor pagados que los considerados masculinos que requieren la misma formación y nivel de cualificación. La concentración de mujeres en estos «empleos femeninoss» sigue siendo alta, p.e. en 1982 el 70% de las trabajadoras alemanas estaban empleadas sólo en diez „ocupaciones femeninas„.A diferencia de lo que ocurre en EE.UU., muy pocas alemanas trabajan en «ocupaciones masculinas», p.e. ingeniero y están infrarrepresentadas en los puestos universitarios. Una razón es que las alemanas reciben menos formación y educación que las de otras naciones industriales, especialmente en el caso de la instrucción y el aprendizaje profesional. Pero además obtienen menos «remuneración económica» que otras mujeres de los países donde reciben más formación.

Recientemente ha aparecido en Alemania un movimiento relativamente fuerte a favor de las mujeres. Parte del descontento creciente de las alemanas jóvenes se refleja en otros datos, p.e. el 70% de las demandas de divorcio, que están aumentando, las inician las mujeres.

A pesar del retraso económico de Alemania Oriental, las mujeres de esta parte en realidad han perdido status económico con la unificación. Alemania Oriental tenía más programas de apoyo a la mujer trabajadora, y las mujeres ocupaban empleos con niveles más altos de status ocupacional que las alemanas de la parte occidental.

Conflictos raciales y étnicos

En Alemania hoy viven relativamente pocas personas que puedan describirse como pertenecientes a minorías raciales o étnicas, incluso tras la gran afluencia de inmigrantes que generó la caída del comunismo en Europa del Este. Entre las razones que lo explican está que Alemania nunca tuvo un imperio colonial. Por supuesto, otra razón es que durante la era nazi fueron asesinadas o expulsadas muchas personas pertenecientes a minorías raciales y étnicas; en la actualidad quedan muy pocos judíos. Algunos grupos étnicos y raciales, como europeos del este, norteafricanos y, sobre todo, turcos, inmigraron a Alemania Occidental al principio de la década de los 60 para superar la escasez de mano de obra asociada al rápido crecimiento económico.

Como ocurre con muchas otras circunstancias, desde la 2ª G.M. los alemanes se resisten a oponerse a lo que se opusieron los nazis, y así las leyes liberales de asilo atrajeron más inmigrantes a Alemania que a cualquier otra nación europea. Pero con más de 10.000 $ al año de ayuda pública garantizada para cada solicitante de asilo, en 1994 Alemania se vio obligada a cambiar sus leyes para dificultar la inmigración.

A causa de la rápida inmigración de extranjeros a principios de los 90, del alto coste que eso significa para los contribuyentes y de la alta tasa de desempleo, no sorprende en demasía la expansión de algunos grupos neonazis, como Francia, Italia e Inglaterra.

La mayoría de los inmigrantes son personas de origen turco que llevan viviendo en Alemania varias generaciones sin haberse convertido en ciudadanos. En muchos sentidos estas personas son como las minorías pobres de los EE.UU. y su discriminación racial y étnica crea numerosos problemas sociales. Su nivel de educación es mucho más bajo que el de la mayoría de los alemanes, y cuando no están en paro, sólo pueden conseguir trabajos de baja cualificación y escaso sueldo.

Pobreza

En Alemania se define pobreza como ganar ingresos inferiores al 40% de la renta familiar mediana, y se sitúa durante los años 80 entre el 4 y 5%, en EE.UU. sobrepasaría el 20 %.

Existe una preocupación cada vez mayor por el problema debido a que con una economía que proporciona cada vez más trabajo a los mejor formados aumentará la brecha entre la fuerza de trabajo bien formada y cualificada y los que se quedan atrás debido a su bajo nivel de logro educativo.

La actual «tasa de pobreza», definida como los ingresos inferiores al 40% de la renta mediana, es del 4 o 5% de la población (y entre el 2 y 3% de las familias), pero sería más elevada sin el alto nivel de apoyo público al bienestar del gobierno alemán.

Es muy interesante la escasa relación que se ve entre las tasas de desempleo - Dt. bajo, EE.UU. alto - y los niveles de los seguros de desempleo - Dt. alto, EE.UU. bajo-, algo que contradice la actual retórica política estadounidense según la cual la ayuda pública contribuye a que la gente no desee trabajar. Una razón obvia que explica esta alta tasa de cobertura es que los contribuyentes alemanes proporcionan a sus desempleados cerca del 68% de su salario previo el 1er año, y el 58% indefinidamente. En Alemania no hay „feminización de la pobrezas„: la tasa de pobreza entre las familias monoparentales es más alta que la de otros grupos en Alemania, pero las tasas de pobreza de los hombres y las mujeres son casi igual de bajas.

LAS ÉLITES CORPORATIVAS Y BUROCRÁTICAS

Por lo que concierne a las élites corporativas hay semejanzas entre Alemania y Japón: surgieron algunas familias muy ricas durante el período de rápida industrialización en la segunda 1/2 del siglo XIX, aunque Alemania nunca tuvo tanta concentración de riqueza como la que se produjo entre los seis grandes zaibatsu de Japón.

También la mayoría de los alemanes de clase alta perdieron gran parte de su riqueza tras la 2ª G.M. Sin embargo, hubo mucha más continuidad en la riqueza antes y después de la Guerra en Alemania que en Japón, y muy pocas de las grandes corporaciones alemanas se disolvieron. Antes hemos descrito la Ley de Igualación de Cargas de 1952, bajo la cual se requisó la mitad de la riqueza de los alemanes que seguían teniendo activos financieros después de la guerra: pero la mitad de varios miles de mio. de $ siguieron en las mismas manos, y los últimos pagos demandados por esta ley no se hicieron hasta 1982. Esto significa que el poder de la clase alta y la clase corporativa sigue existiendo en Alemania.

En 1991 Alemania era el 3er país del mundo con mayor número de millonarios. La concentración de millonarios por habitante en Alemania es sólo ligeramente más alta que la de EE.UU. o Japón, si bien es el 3er país después de Hong Kong y Suiza. A diferencia de Japón, donde la mayoría de los millonarios actuales no lo eran antes de la guerra, los millonarios alemanes muestran más continuidad y tienen más poder corporativo, p.e. los Thurn und Taxis, Haniel o Krupp. El verdadero despegue de estas fortunas familiares anteriores a la guerra se remonta a la industrialización.

Y la expansión de los grandes bancos alemanes del momento también generó riqueza. El más importante en la actualidad, el Deutsche Bank, lo fundaron familias hoy bien conocidas como Siemens.

Aunque hay continuidad en la riqueza a lo largo de los últimos dos siglos, la estructura corporativa de Alemania ha cambiado considerablemente desde la 2ª G.M. Entre los cambios más importantes están el aumento del control institucional sobre la inversión en acciones (en mayor grado que en EE.UU.), la interrelación entre las corporaciones y los bancos mediante los puestos de dirección compartidos y la propiedad pública de grandes cantidades de acciones de las grandes corporaciones.

La estructura corporativa alemana

Después de la 2ª G.M. el control accionarial de las grandes corporaciones alemanas en manos de las familias es menor. En Alemania hay más control familiar de las grandes corporaciones que en EE.UU., y por supuesto mucho más que en Japón. Debido a las leyes alemanas, especialmente a las leyes laborales, el control accionarial en una corporación alemana no confiere tanto poder como en EE.UU.

A diferencia de lo que ocurre en EE.UU., e incluso en Japón, los grandes bancos alemanes pueden poseer directamente %s elevados de acciones de las corporaciones más importantes. El control accionarial de los inversores institucionales, combinado con la propiedad directa de acciones por parte de los bancos, hace que los grandes bancos alemanes - como el Deutsche Bank, el Commerzbank y el Dresdner Bank - sean las verdaderas cámaras de poder en la economía alemana actual. No es infrecuente oír hablar de los keiretsu de la banca alemana. A diferencia de los bancos japoneses y estadounidenses, los alemanes carecen de limitación en la cantidad de acciones de otras corporaciones que pueden tener en propiedad, además de que también pueden actuar directamente como agentes de bolsa para controlar más acciones.

Hay otra marcada diferencia entre la estructura corporativa alemana, la japonesa y la estadounidense: el gobierno alemán (federal + Länder) también posee % elevados de acciones en las grandes corporaciones. El gobierno alemán posee cerca del 7% del total de las acciones de las grandes empresas del país, p.e. el 52 % de Lufthansa y Baja Sajonia posee el 20% de Volkswagen. El gobierno alemán posee directamente más acciones corporativas que cualquier otra nación industrial de hoy.

La élite burocrática y política

Japón recurrió especialmente al Estado y a la estructura de la élite burocrática alemanes como modelos para su propio desarrollo a principios del período Meiji.

Al igual que sucedió con la Restauración Meiji de finales del siglo XIX, desde mediados del siglo XIX Alemania experimentó algo similar a una revolución desde arriba, en la que sectores de las élites presionaban para introducir cambios básicos orientados a que Alemania alcanzara a las potencias dominantes de Europa.

Es Federico Guillermo I (1713-1740) quién merece ser descrito como el «padre de la burocracia alemana». En aquella época la mayoría de las élites burocráticas procedía de la clase alta de los junker, pero ya entonces esas personas tenían que estar preparadas y capacitadas para conseguir esas posiciones. Probablemente en ningún otro país de Europa la élite burocrática es tan respetada y tiene tanto status como en Alemania. Y también igual que en Japón, la élite burocrática alemana sobrevivió a la 2ª G.M. mucho mejor que las élites corporativa y política.

La mayor diferencia entre la élite burocrática alemana y la japonesa atañe a la división entre el gobierno federal y el regional: aunque hay puestos importantes de la élite burocrática en ambos gobiernos, es en el nivel federal donde se desarrolla la mayoría de las políticas centrales, mientras la dirección real de la economía y la sociedad corresponde al nivel regional.

En el nivel federal, en cada uno de los principales ministerios gubernamentales hay sólo 1 nombramiento político importante (como en Japón); el resto son funcionarios civiles de carrera. A principios de los años 90 había 30 ministerios federales importantes con alrededor de 20.000 funcionarios públicos. Estas élites burocráticas han ido a las mejores universidades y, aunque sólo el 15% de alemanes tiene estudios universitarios, lo que resulta increíble para los estadounidenses es que cerca del 50% de todos los licenciados universitarios de Alemania empiezan y terminan su carrera profesional en puestos públicos, no sin antes aprobar un difícil examen para ingresar en la carrera administrativa.

Aparte de estas similitudes, existen difererencias importantes entre las élites políticas de Japón y de Alemania. Hitler ilegalizó los partidos políticos y ello contribuyó en buena medida a que regresaran con fuerza después de la 2ª G.M. Los políticos alemanes se ocupan bastante del gobierno y del establecimiento de las políticas a diferencia de sus homólogos japoneses. Constituyen un contrapeso a la élite burocrática y deben cooperar y comprometerse para dirigir el Estado alemán en mayor medida que en Japón.

La unidad de la élite

La élite alemana está menos unida y menos interrelacionada que la japonesa. Apenas hay lo que hemos llamado amakudari: las élites burocráticas alemanas suelen mantenerse en sus puestos públicos hasta que se jubilan - en vez de cambiarse a puestos en las corporaciones o dedicarse a la política.

Las élites corporativas tampoco dejan la empresa para ocupar altos puestos burocráticos en la administración, como ocurre en EE.UU. (cerca de 2.000 cada vez que cambia el presidente). El ascenso de nivel funcionarial se produce normalmente de abajo a arriba; por medio de la promoción los burócratas ascienden de nivel. La incorporación lateral no es frecuente.

En la medida en que hay unidad en la élite de Alemania, ésta procede fundamentalmente de la socialización en algunas de las universidades más destacadas. Las facultades de derecho de las universidades realizan la misma función para la sociedad alemana que los colegios privados para la inglesa. Las élites se forman en ellas. Las actividades de los estudiantes y los grupos políticos, junto a una agenda social intensa, son parte importante de la vida en la universidad. En las facultades de derecho de las universidades de Alemania no sólo se educa a la élite futura, también se la socializa.

LOS TRABAJADORES ALEMANES Y LAS LEYES DE COGESTIÓN

Alemania tiene uno de los niveles más bajos de desigualdad de la renta de todas las naciones industriales, p.e. la proporción entre el sueldo de un obrero de fábrica típico y un director general típico es de 11 a 1 en Japón, de 10 a 1 en Alemania y de 25 a 1 en EE.UU. Alemania es el país que tiene la mayor renta promedio para un obrero de fábrica, Japón el tercero y EE.UU. e Inglaterra los últimos. En cuanto a los ingresos de los directores generales, los más altos los tiene EE.UU., mientras los ingresos anuales de los directivos en Alemania y Japón eran los más bajos y casi idénticos.

Los trabajadores alemanes apenas tienen parangón por lo que respecta a sus sueldos y otros beneficios, a la cantidad de horas de trabajo y a la protección pública, entre otras muchas condiciones que suscitarían la envidia de otros trabajadores del mundo.

Una historia de las leyes laborales alemanas

En Alemania el trabajo de Jefe de personal implica mucho más que la contratación y el despido de empleados, sobre todo negociaciones continuas y complejas con los empleados sobre casi cualquier asunto. Debido a las leyes laborales los trabajadores alemanes tienen más derecho a influir en lo que ocurre en el lugar de trabajo, y a menudo en la empresa en general, que los trabajadores de cualquier otro país del mundo. Estas leyes laborales se aplican en todas las corporaciones que operan en Alemania, sean alemanas, estadounidenses, rusas o japonesas.

El término sistema dual se utiliza para describir la forma de representación laboral en Alemania que se ha desarrollado desde la 2ª G.M. e implica:
  1. Representación obligatoria por ley de los trabajadores en el Consejo de administración de la empresa y representación en el nivel de la fábrica mediante «consejos de trabajo»; y
  2. la presencia continua de sindicatos poderosos que representan a los trabajadores en cuestiones más generales y colectivas por encima del nivel de la fábrica.
Hasta 1952 no se aprobaron unas leyes laborales que dan a los trabajadores numerosos derechos y una representación específica en cada empresa (excepto en las más pequeñas) por medio de los representantes de los trabajadores en los Consejos de administración y de los Consejos de trabajo elegidos por los empleados de la empresa. Temiendo las consecuencias del aumento de influencia de los sindicatos tras la 2ª G.M., el gobierno conservador alemán de aquel momento trató de debilitar a los sindicatos, estableciendo unas leyes que se creía que aislarían a los representantes sindicales en las corporaciones, creando algo semejante a «sindicatos de empresa». La idea fracasó cuando se vio que la influencia y el apoyo a los trabajadores de los sindicatos no disminuyeron: los Consejos de trabajo y los representantes en los Consejos de administración de cada corporación aprendieron a cooperar, para así influir desde dos frentes, desde dentro y desde fuera de cada empresa. El gobierno más liberal de los años 70 amplió estas leyes laborales y estableció las leyes de cogestión en 1972, que proporcionan a los trabajadores más derechos de cogestión y de influencia en lo que ocurre en el lugar de trabajo.

Comparada con otras naciones europeas, Alemania presenta una tasa baja de sindicación; pero esto es engañoso, porque los trabajadores tienen más influencia:
  1. las relaciones entre los Consejos de trabajo y los sindicatos son más importantes que el número de trabajadores que realmente pertenecen a un sindicato en una empresa; y
  2. los derechos de los trabajadores están fijados en las leyes y no dependen del tipo de gobierno que en cada momento esté en el poder.
Así, se ha desarrollado una división del trabajo entre los líderes sindicales y los Consejos de trabajo: los sindicatos se ocupan de los sueldos y otros acuerdos generales que afectan a los trabajadores alemanes, mientras los consejos de trabajo se aseguran de que esos acuerdos generales y los derechos laborales se respetarán.

Mostramos unos detalles relativos a la influencia de los Consejos de trabajo que entresacamos de las propias Leyes de Cogestión (Ministerio Federal Alemán de Trabajo y Asuntos Sociales):

«[Los consejos de trabajo tienen] un derecho genuino a la cogestión en una serie de asuntos como: las horas de trabajo, la reducción de la jornada laboral, la introducción y el uso de recursos técnicos diseñados para controlar el comportamiento o el rendimiento laboral de los trabajadores, la asignación o evacuación de un alojamiento propiedad de la empresa, el establecimiento de bonificaciones, primas y remuneraciones relativas al rendimiento laboral. Tienen el derecho de participación y cogestión en asuntos concernientes a la estructuración, la organización y el diseño de las tareas, el funcionamiento y el entorno laborales, a la planificación de la mano de obra y a la formación en el puesto de trabajo. Para el reclutamiento, la clasificación, la reclasificación y la transferencia, el empresario debe obtener el consentimiento del consejo de trabajo. Si el consejo de trabajo se opone a dar su consentimiento, éste sólo puede ser sustituido por una sentencia judicial. Los despidos sólo son válidos si el consejo de trabajo ha sido consultado previamente. El consejo de trabajo se puede oponer a un despido con el efecto de que el empresario debe mantener al empleado en su empleo hasta que haya una sentencia judicial.

El comité de finanzas, que debe existir en toda empresa con más de 100 empleados, y cuyos miembros son nombrados por el consejo de trabajo, tiene derecho a ser informado y a ser escuchado en cuestiones financieras.» Después de consultar este tipo de cuestiones al Consejo de trabajo los directivos a veces pueden oponerse al voto de este Consejo; pero hacerlo lleva mucho tiempo debido a los numerosos derechos de los trabajadores para iniciar un proceso legal.

De acuerdo con la Ley de Cogestión de 1976, las grandes corporaciones tienen que tener una representación paritaria de trabajadores en el „Consejo de supervisión„, que tiene autoridad legal sobre los directivos corporativos, y pueden fijar sus salarios y despedir a los directivos que no rindan lo esperado. Pero a diferencia de lo que ocurre en EE.UU., bajo las leyes alemanas los trabajadores de una corporación tienen los mismos derechos, protección legal y autoridad que los accionistas. Esto explica por qué el control accionarial en una corporación alemana no proporciona tanto poder como en EE.UU. o Japón. En las grandes corporaciones alemanas tiene que existir por ley un Consejo de supervisión formado por 10 representantes de los empleados y 10 representantes de los accionistas.

Si los trabajadores alemanes no fueran competitivos, la economía alemana no sería la más fuerte de Europa, la tercera más importante del mundo y un poderoso competidor de los EE.UU. y Japón.

El poder de los sindicatos y los beneficios de las leyes de cogestión

Las corporaciones alemanas no sólo sobreviven, sino que los Consejos de trabajo aumentan la competitividad de las empresas alemanas. Las entrevistas a directivos de las principales corporaciones alemanas revelan que ellos también creen que las leyes de cogestión impulsan sus negocios.

Los métodos occidentales empleados en la educación de los niños y la cultura occidental en general nunca permitirán la tendencia hacia la identificación con la empresa y el grado de cooperación con el grupo que existe en Japón. Pero si una civilización o una empresa quiere sobrevivir, los miembros de esa civilización o los trabajadores no pueden centrarse sólo en sus intereses individuales sin atender a las necesidades del grupo. Es necesario utilizar medios de organización y alcanzar compromisos entre intereses opuestos. Sociólogos alemanes han mostrado que los conflictos de grupo, si se controlan y organizan de modo adecuado, pueden resultar beneficiosos para las dos partes del conflicto. Con un adversario organizado se puede negociar y alcanzar compromisos; y lo que es más importante, si se logra un acuerdo con un adversario organizado, sus líderes serán capaces de conseguir que sus miembros se mantengan en su misma postura.

A pesar del gran individualismo de los trabajadores occidentales, es beneficioso obtener la identificación del trabajador con la empresa, con sus necesidades a largo plazo y su supervivencia.

En el Occidente individualista los subordinados suelen exigir derechos e influencia en las decisiones de las autoridades con el fin de asegurarse beneficios y protección. Los subordinados asiáticos no respondan con pasividad y se rebelen ante una violación de sus expectativas, sobre todo en Japón. Pero la cuestión es que la aproximación de los subordinados a las autoridades es diferente.

Los empleados alemanes ciertamente no desean depender del paternalismo de los directivos corporativos. Pero al proporcionar a los trabajadores derecho e influencia en cuestiones que afectan a su trabajo consiguen la cooperación. Cuando los empleados participan en el proceso de toma de decisiones, sienten más confianza y seguridad de que se están protegiendo sus intereses y sienten más lealtad hacia la empresa.

Debido al trato que recibieron los trabajadores en el pasado y a la desconfianza entre directivos y trabajadores en EE.UU. encontramos una actitud de «juego de suma cero»: e.d. lo que gana una parte lo pierde la otra, en lugar de pensar que ambas partes pueden salir ganando. En Alemania esto se rechaza.

Una investigación sobre las actitudes de los directivos corporativos alemanes hacia las leyes de cogestión y los Consejos de trabajo ha revelado que la mayoría de ellos apoyaban estas leyes:
  1. son más prácticos y más fácil el trato con ellos que con los sindicatos fuertemente ideológicos del pasado;
  2. suelen reducir la tensión entre los trabajadores y la dirección;
  3. suelen lograr la conformidad de los trabajadores; y
  4. son muy útiles para los momentos de cambio, sobre todo porque ayudan a los trabajadores a comprender la necesidad del cambio para proteger los beneficios y los empleos.
La mayoría de esos directivos declararon también que estaban orgullosos de su sistema de relaciones laborales entre los trabajadores y la dirección. Economistas estadounidenses opinan que es en parte la ausencia de esa cogestión y la falta de reconocimiento de los intereses comunes de los trabajadores y los directivos en las corporaciones estadounidenses y británicas lo que ha contribuido al relativo declive de estos dos países.

Es evidente la sensación de intereses mutuos entre trabajadores y directivos que suele faltar en las relaciones laborales más conflictivas en EE.UU., p.e. en Düsseldorf en muchas oficinas había un cartel que mostraba un árbol con el tronco que representaba a la empresa y las ramas que representaban a los trabajadores, algo que sugiere a los trabajadores que no deben separarse del tronco so pena de morir.

CONCLUSIÓN

Algunas personas han proclamado que en Alemania la «Ley Constitucional Laboral de 1952 ha eliminado virtualmente la lucha de clases». Por supuesto que el conflicto de clases sigue produciéndose en Alemania, aunque claramente de una forma distinta a en EE.UU. y Japón. Estas leyes dieron a los que no eran miembros de las élites más influencia en la economía política que en cualquier otro país del mundo. Podemos aceptar la descripción de que en Alemania hay, en mayor medida que en otros países, un «pacto social» cuando describimos las relaciones de clase, y un «capitalismo con rostro humano».

Nada de esto sugiere que los trabajadores alemanes controlen la economía o que nunca se sientan amenazados por los cambios futuros de la economía y la política. Uno de los asuntos que más preocupan es la presión que ejercen países con bajos salarios como EE.UU., México, España, etc. sobre las empresas alemanas. Los trabajadores alemanes son poderosos y están protegidos en su país, pero ¿pueden impedir que las empresas alemanas se trasladen a países como los EE.UU. y México? El gobierno conservador del Canciller Kohl está recortando los seguros de desempleo y las ayudas públicas «para hacer que Alemania sea más competitiva».

El aumento de la competitividad económica mundial influirá en los sistemas de estratificación de cada nación y en la posición de los trabajadores de todo el mundo. Los trabajadores alemanes temen que su eficiencia, sus capacidades y su dedicación a la empresa, que contribuyeron a lograr el «milagro económico alemán», puedan no ser suficientes para mantener su competitividad en una economía mundial con países como los EE.UU., que están recortando los salarios, las ayudas públicas y el número de trabajadores.

RESUMEN

Entre las peculiaridades más importantes de Alemania figuran su bajo nivel de desigualdad y el poder de los sindicatos y la clase trabajadora, aunque la posición de las mujeres y las minorías sigue siendo inferior en Alemania que en EE.UU. Tras la 2ª G.M. los sindicatos, ilegalizados por Hitler, regresaron con fuerza y se aprobaron nuevas leyes laborales. Estas leyes laborales confieren a los empleados lo que se ha venido a llamar en las corporaciones alemanas «cogestión», a través de su masiva representación en los consejos de administración y los consejos de trabajo elegidos por los empleados de las empresas o de las agencias gubernamentales. A estas leyes laborales y al poder de los sindicatos en Alemania hay que añadir su amplio Estado del Bienestar, que genera un nivel relativamente bajo de desigualdad y pobreza.